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A lo largo de esta temporada se formaron 16 ciclones tropicales en el Atlántico, de los cuales la mitad se convirtieron en huracanes. Entre los fenómenos figuran Alex (tormenta), Bonnie (tormenta), Colin (tormenta), Danielle (huracán), Earl (huracán), Fiona (huracán), Gaston (tormenta), Ian (huracán), Hermine (tormenta), Depresión Tropical OnceDepresión Tropical DoceJulia (huracán), Karl (tormenta), Lisa (huracán), Martin (huracán) y Nicole (huracán).

Un fenómeno que se puede predecir

Los meteorólogos ya avisaban que esta iba a ser una temporada mucho más activa de lo habitual. Y sí, lo ha sido en término de la potencia de los huracanes que, a diferencia de otros fenómenos como los terremotos o las erupciones volcánicas, se pueden monitorear con varios días de antelación gracias a la tecnología.

“Vemos cuando ocurre un terremoto, cuando ocurre una erupción volcánica que no hay aviso previo. Tenemos un pronóstico general de temporada que nos da una idea de lo que podemos esperar”, explica el meteorólogo Alfredo Finalé durante una entrevista con la Voz de América.

Todo el Atlántico, desde la costa Este de Estados Unidos, México, Centroamérica y el Caribe, está bajo amenaza durante 6 meses: desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre. Por eso, desde el Centro Nacional de Huracanes, la oficina que sirve de órgano meteorológico de referencia para toda la región, recomiendan no bajar la guardia y no confiarse.

“Eso es para el Atlántico entero. O sea eso no quiere decir que una zona particular va a ser afectada, sí sabemos que cada año hay huracanes y tormentas tropicales que afectan zonas de tierras o zonas costeras”, aclara Robert Molleda, meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes desde la sede en el sur de Florida.

Huracanes y cambio climático

Muchos activistas medioambientales aluden al cambio climático como la principal causa del aumento de estos fenómenos atmosféricos y piden a las autoridades actuar de inmediato porque, según Diego Molina Castrillón, experto medioambiental en el Instituto Cleo, “se entiende que el cambio climático va a empeorar cualquier otro problema que estés enfrentando en tu sociedad”.

Pese a eso, desde el Centro Nacional de Huracanes, que lleva varias décadas liderando el estudio de la formación de huracanes, recalca que aún no hay suficiente evidencia científica para realizar tales afirmaciones.

Ian fue el huracán más devastador de la temporada. Con vientos superiores a los 245 kilómetros por hora. Por poco no fue un huracán de máxima categoría, pero aun así dejó numerosos daños y un paisaje desolador. Juan Castillo fue uno de los sobrevivientes del paso del ciclón en la costa Oeste de Florida.

“Es algo que no esperábamos vivirlo y gracias a Dios estamos con vida para poder contarles. Pero es devastador. Pasamos prácticamente seis horas dentro del ojo del huracán y fue devastador”, dice ante la VOA.

Aún hay mucho trabajo por hacer ahí, donde muchas casas, carreteras y accesos quedaron completamente destrozados. Es por eso, que algunos migrantes, la mayoría latinos, se desplazaron hasta el lugar para trabajar en la zona de Fort Myers, en la costa oeste de Florida, que quedó

«Nosotros necesitamos de ellos y ellos necesitan de nosotros ahorita, porque está todo destruido y nosotros como somos hispanos, somos la mano (la mano de obra) más fuerte que puede haber”, comenta Juan Martínez, un migrante indocumentado, que no se lo pensó dos veces a la hora de ir hasta este lugar y ayudar a la población afectada.

La temporada de huracanes ya ha finalizado y no se retomará hasta mediados del próximo año. Las autoridades insisten en que la devastación que dejan estos huracanes debe servir, sobre todo, para crear consciencia entre la población. “Estar bien preparado, por pequeño que sea un ciclón es clave”, insisten desde el Centro Nacional de Huracanes.

Fuente: VOA/ foto: Twitter/ doh

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