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«No me importa que me critiquen, al revés, es una fuente de motivación», asegura el seleccionador de Polonia, Czeslaw Michniewicz, puesto en el disparadero en su país por la prensa y antiguas leyendas que atacan el juego del equipo liderado por Robert Lewandowski.

El ambiente hostil no parece molestar a este técnico de 52 años y corto palmarés en los banquillos, reputado fino estratega que se ocupó de un equipo huérfano cuando en enero pasado el portugués Paulo Sousa dejó de forma repentina el banquillo.

El seleccionador polaco avisa de que ahora Polonia entra en una nueva dimensión y que no saldrán al campo a regalar nada a Francia. «Si ganamos a Francia podemos ser campeones del mundo», asegura el técnico, que reconoce que ha buscado puntos débiles de los «bleus» «pero no los tienen».

«Solo sé que a cualquier equipo que le metes presión, acabas por forzarle al error. Esa será nuestra estrategia», dice.

El técnico polaco es consciente de que, hasta ahora, su equipo no ha carburado como pensaba. Solo cinco remates en tres partidos es poco bagaje para cualquier equipo y menos aun si tienes en tus filas a Lewandowski.

«Es cierto que hemos tenido un problema de creación de juego y tenemos que trabajarlo. Francia será la que dicte el juego, pero no podemos dejar que tengan el balón en exclusiva. Australia y Dinamarca lograron marcarles y nosotros tenemos que buscarlo», señala.

Ganar a Francia sería una enorme sorpresa y podría cambiar la imagen de este gran aficionado a fumar puros y beber whisky, que más allá de las críticas de la prensa tiene ya garantizado su puesto hasta la Eurocopa de 2024.

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