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El Ajusco, zona boscosa ubicada al sur de la Ciudad de México, es utilizada para deshacerse de víctimas de feminicidios y homicidios

La parte media del Ajusco es considerada una fosa clandestina, y por ello familiares de desaparecidos se internaron en este bosque de coníferas, donde la vegetación y la soledad de los parajes encubren cuerpos abandonados.

Entre barrancas, lodo, árboles caídos, y familiares de personas desaparecidas acudieron a realizar una búsqueda masiva de restos humanos.

Mayte Valadez, fundadora del colectivo Guerreras Buscadoras de Sonora, informó: “Ya se peinó ayer, el primer día donde hubo un encuentro positivo de restos óseos, es un lugar tan bonito, tan hermoso, que nunca uno se imaginaría que el Ajusco es una fosa clandestina. Encontramos un cráneo y una mandíbula”.

A sus 78 años, don José no deja de buscar a su sobrina Josefina Díaz, que desapareció hace ocho años en Iztapalapa.

José Díaz, familiar de desaparecida, comentó: “Sí tengo la idea de que por acá puede estar. Traemos unos fierros para picar si está flojo el piso; sí se cansa uno, pero resulta que la necesidad le hace a uno que aguante”.

Por su complejidad geográfica, esa zona boscosa del sur de la Ciudad de México es utilizada para deshacerse de víctimas de feminicidios y homicidios.

En los últimos al menos dos años, los cuerpos de al menos 11 mujeres han sido localizados sin vida en esa zona.

Yadira González, familiar de Juan González, desaparecido en Querétaro en 2006, comentó: “El año pasado tuvimos otra, con muy buenos resultados, resultados positivos. Se localizó el cuerpo de una chica, desaparecida en esta zona, vecina del Ajusco, de 16 años; sabemos que esta zona es un foco rojo y que aquí puede estar nuestra gente. La intención de esta semana es alcanzar a cubrir por lo menos por mitad de 52 hectáreas que tenemos designadas”.

Durante el primer día de búsqueda, en la zona conocida como La Guarida del Conejo fueron localizados restos óseos, lo que retrasó el proceso de búsqueda en otros puntos.

Las buscadoras fueron acompañadas por autoridades federales y locales, para resguardar su tarea.

Y es que, además, en la zona operan grupos de talamontes.

Durante la búsqueda se localizaron árboles cortados.

La búsqueda no es fácil, las barrancas, laderas y rocas complican el avance de las buscadoras.

Mientras caminan, se van tomando de las ramas de los árboles o cuerdas que colocan bomberos para no caer.

Daniela es vecina del Ajusco y desde hace tres meses no aparece su hijo Axel, de 16 años.

Ella se unió a la búsqueda con la esperanza y al mismo tiempo el temor de encontrar sus restos.

Daniela González, madre de Axel Daniel, contó: “No he recibido el apoyo que necesito para localizar a mi hijo. Con la ilusión y con la fe de volverlo a ver encontraron algunos restos óseos. No me importa subir cerros, las barrancas, subidas, caídas, pero haremos todo lo posible. Tengo muchos sentimientos encontrados, pero con la ilusión de encontrarlo a como dé lugar”.

La señora Martina el año pasado encontró los restos de su hija en esa zona, al subir para acompañar a otras madres se sintió mal y no pudo contener el llanto.

Martina, madre de joven localizada sin vida en el Ajusco, relató: “Me sentí muy triste. Hacen las cosas y por acá los viene a tirar, ojalá y sigan luchando, ojalá encuentren a sus hijos”.

 

Jacqueline Palmeros, madre de Jael Monserrat Uribe, comentó: “El Ajusco lo consideramos una fosa clandestina en la Ciudad de México. El año pasado se encontraron dos positivos, una menor de 17 años y un masculino”.

La jornada terminó con una oración, la búsqueda continúa.

 

Con información de Arturo Sierra.

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