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Los traficantes han inducido a personas en situación de calle, muchos de ellos, migrantes deportados, a consumir fentanilo.

El consumo de fentanilo en Tijuana, Baja California, no solo está incrementándose entre personas jóvenes; los traficantes han inducido a las personas en situación de calle, muchos de ellos, migrantes deportados, a consumir esta sustancia.

“Cuando recién empecé a usar fentanilo 10 rayas me hubieran curado; conforme va el tiempo ya el cuerpo va pidiendo más. Ahorita las 30 rayas me pongo de a una me la cura”. ¿Y eso es una al día?. “No, me meto como 4 o 5 de estas al día”, comentó Enrique.

Con una jeringa reutilizada es como Enrique de 50 años de edad se inyecta dosis de fentanilo a unos metros de las aguas negras del canal de Tijuana.

Enrique, un consumidor de fentanilo aceptó tener conocimiento de peligro de consumir fentanilo.

“Es el riesgo que uno toma”, dijo.

Originario de Zacatecas, cuenta que vivió 22 años en Estados Unidos hasta que fue deportado en 2020; dice que perdió su casa, su dinero y su familia y por eso cayó en las adiciones. En los últimos meses recuerda que ha sufrido cinco sobredosis por fentanilo.

“Si me pongo poco de más aquí me quedo así, entre medio dormido, despierto y ya cuando reacciono ya se fue la mayor parte del día y ya el cuerpo me está pidiendo otra dosis, estas bolas son porque no me agarré bien la vena y este fentanilo entró en el músculo”, apuntó Enrique, consumidor de fentanilo.

Durante los últimos 2 años Enrique consumió heroína por la que llegaba a pagar hasta 100 pesos por dosis, pero dice que hace tres meses se vio obligado a cambiar al fentanilo por el que paga 50 pesos por medio gramo.

“Ya nadie podía vender lo que era heroína y muchas personas la ignorancia del fentanilo se estaban poniendo igual de dosis, por eso murió mucha gente, no se siente el mismo rechazo, pero como no hay otra se pone uno el fentanilo para curar la malilla”, dijo Enrique, consumidor de fentanilo.

“El día de hoy pues parece ser que sí hay un intento como bastante claro de mover el mercado de la heroína hacia el fentanilo, porque como un bien de consumo es mucho mejor negocio”, dijo Gady Zabicky, comisionado nacional contra las Adicciones.

Históricamente este canal de 26 kilómetros de aguas negras, conocido como el bordo de Tijuana, ha sido refugio para cientos de migrantes; actualmente ahí hay 400 personas en situación de calle, 90 por ciento mexicanos deportados de Estados Unidos.

“El primer objetivo es cruzar a Estados Unidos puede ser para ellos un fracaso y me quedo aquí con pocas oportunidades y eso abona más a que caigan en una adicción”, comentó Enrique Lucero, del Instituto Municipal de Atención al Migrante, en Tijuana.

“Muchos de ellos no desean estar en un albergue o que han salido de un albergue y que ellos prefieren quedarse aquí”, comentó Remedios Lozada, de la Jurisdicción Sanitaria de Baja California.

Las autoridades reconocen que en los últimos años ante la proliferación de drogas más fuertes como el fentanilo, estas personas han sido las más susceptibles.

“Se acercan diciendo que era algo y pues fumado sentí pesado, feo, da asco y sueño, lo confundí porque al consumir cristal  tanto tiempo a veces ni volteas a ver, solamente lo quemas, fumas y ya”, dijo Martín, consumidor de fentanilo.

Don Alberto de 70 años de edad dice que conoció el fentanilo apenas hace dos meses; lleva 5 años viviendo en el bordo. No regresó a Michoacán de donde es originario porque, dice, no recuerda a su familia.

“No queremos escandalizar sobre las sustancias, no queremos ensalzar ninguna de ellas, pero sí queremos ser muy puntuales, detrás del asunto del fentanilo no hay cuento, es realmente muy peligroso, muy peligroso”, señaló Gady Zabicky, comisionado nacional contra las Adicciones.

Con información de Víctor-Valles Mata y Víctor Olvera.

LLH

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