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La central de Zaporiyia está ocupada por fuerzas rusas desde marzo, pocas semanas después del inicio de la invasión de Ucrania.

“Los riesgos de desastre aumentan cada día” en la central ucraniana de Zaporiyia, que rusos y ucranianos se acusan mutuamente de bombardear desde hace más de una semana, advirtió el domingo el alcalde de la ciudad donde se encuentra la planta.

“Lo que está sucediendo es terrorismo nuclear puro y simple”, practicado por Rusia, y “esto puede terminar de manera impredecible en cualquier momento”, dijo por teléfono a la AFP Dmitro Orlov, alcalde de la ciudad de Energodar.

La central de Zaporiyia está ocupada por fuerzas rusas desde marzo (pocas semanas después del inicio de la invasión de Ucrania) y Kiev acusa a Moscú de haber instalado allí cientos de soldados y de almacenar armas.

También afirma que Rusia bombardea sectores de la central para achacar los disparos a las tropas ucranianas.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó el sábado a Rusia de “chantaje” nuclear contra su país y contra todo “el mundo libre”.

Zelenski aseguró que las fuerzas rusas se “ocultan” en la planta para bombardear las localidades de Nikopol y Marganets, que están bajo control ucraniano.

La agencia nuclear ucraniana Energoatom recomendó a los pobladores de Energodar salir lo menos posible de sus casas.

“Según los residentes, hay nuevos bombardeos en dirección de la planta nuclear”, afirmó el operador nuclear el sábado.

Pero las autoridades prorrusas en las áreas ocupadas de Zaporiyia culpan a las fuerzas ucranianas de los ataques.

“Energodar y la planta nuclear de Zaporiyia se encuentran nuevamente bajo ataque de milicianos de Zelenski”, afirmó Vladimir Rogov, miembro de la administración instalada por Moscú en esa región.

Los misiles cayeron “en áreas situadas a orillas del río Dnipro y en la planta”, aseguró, sin reportar bajas ni daños.

Ese río divide las áreas controladas por Rusia y Ucrania.

El Consejo de Seguridad de la ONU celebró el jueves una reunión de emergencia y advirtió de una “grave” crisis en marcha en Zaporiyia.

Ucrania señaló que los primeros bombardeos en Zaporiyia se produjeron el 5 de agosto e impactaron un cable de alto voltaje, apagando uno de los seis reactores de la central. Otros ataques, el jueves, dañaron una estación de bombeo y sensores de radiación, de acuerdo con las autoridades ucranianas.

Zelenski ha exigido la creación de una zona desmilitarizada alrededor de la planta y la retirada de las fuerzas rusas.

En la ciudad de Marganets, controlada por Ucrania, a 13 km de la instalación nuclear, los residentes viven entre el miedo y la resignación.

“Si morimos, ocurrirá en un segundo, no sufriremos”, dijo Anastasia, de 30 años, a la AFP. En caso de desastre nuclear, “me tranquiliza saber que mi niño y mi familia no sentirán dolor”, agregó.

Los militares ucranianos llamaron a la población a no acercarse al Dnipro por temor a que los soldados rusos disparen desde la otra orilla.

Ucrania anunció el domingo que está logrando aislar a parte de las fuerzas rusas en la región de Jersón (a unos 260 km al suroeste de Zaporiyia), después de haber destruido o dañado todos los puentes existentes allí.

Jersón fue la primera ciudad importante que cayó en manos de los rusos tras el inicio de la invasión y es la única capital regional que han conquistado hasta ahora.

La guerra bloqueó las exportaciones de alimentos y materias primas tanto de Rusia como de Ucrania, debido a las sanciones occidentales impuestas contra Moscú y al bloqueo de los puertos ucranianos.

Esa situación provocó una disparada de los precios y una crisis alimentaria mundial.

El primer barco humanitario fletado por Naciones Unidas para transportar cereales ucranianos está pronto para zarpar con destino a África con 23,000 toneladas de trigo, anunció el ministro ucraniano de Infraestructuras.

 

 

Con información de AFP

JLR

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