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En un segmento que va desde las carreteras de San Antonio, Texas, donde 53 migrantes murieron el mes pasado en la caja sofocante de un tráiler, hasta el Río Grande, el calor del desierto de Arizona y el muro que el expresidente Donald Trump promocionó como «inescalable», han ocurrido 1,000 muertes desde que el mandatario Joe Biden asumió en enero de 2021.

El año pasado fue el más mortífero para los migrantes que cruzaron la frontera, con 728 muertes registradas, de acuerdo a datos de Naciones Unidas, que ha documentado estos casos desde 2014. La ONU contabilizó 340 más fallecimientos este año, que va al mismo ritmo que el sombrío récord de 2021.

En Arizona, las muertes el año pasado fueron las más altas en cuatro décadas, según forenses locales. En San Diego, el hospital Scripps Mercy reportó un aumento de aproximadamente cinco veces por lesiones relacionadas con el muro después de que Trump mandó a elevarlo, según muestran datos compartidos con Reuters.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos reconoció en un comunicado un «aumento en el número de muertes» y culpó a traficantes de personas de no tener «consideración por las vidas humanas» al abandonar a migrantes en áreas remotas y peligrosas.

Siguiendo los mandatos del Congreso, CBP cambió el año pasado la forma de documentar las muertes de migrantes a lo largo de la frontera para incluir solo aquellos que fallecen bajo custodia, durante arrestos o cuando agentes estaban cerca. La agencia dijo a Reuters que hubo 151 muertes «relacionadas con CBP» en el año fiscal 2021, un número no informado anteriormente.

Los cuerpos descubiertos por CBP u otros no están incluidos actualmente en los datos de la agencia.

 

 

Fuente y foto: VOA/ doh

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