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En México, los sublinajes BA.4 y BA.5 se abren paso con rapidez

Parece difícil que volvamos a ver una variante de COVID-19 con un nombre griego distinto al de ómicron, ahora que las mutaciones del SARS-CoV-2 dan la impresión de estar “estancadas” en esta cepa. ¿Pero hay motivo para estar preocupados acerca de las múltiples subvariantes de ómicron que han sido detectadas en los últimos meses y que siguen surgiendo cada semana por todo el mundo?

Si no has recibido ninguna dosis de la vacuna, la respuesta es un rotundo “sí”. Aunque la eficiencia de las vacunas frente a la propagación de estas subvariantes de ómicron ha disminuido considerablemente, aún son capaces de cumplir en mayor medida su función más importante, la cual es prevenir muertes.

De cualquier forma, si cuentas con tu esquema completo de vacunación, así como tu primera o segunda dosis de refuerzo, lo más prudente es seguir tomando precauciones como usar mascarilla en espacios cerrados y que estos espacios estén bien ventilados.

El problema es que la comunidad científica todavía sabe muy poco de los efectos a largo plazo de ómicron. Las secuelas de covid no deben ser subestimadas, sobre todo en la medida en que crecen las preocupaciones del desarrollo de deficiencias y discapacidades cognitivas.

Al corto plazo, es bien sabido que ómicron es menos severo que las variantes anteriores, pero cada sublinaje de ómicron parece ser más contagioso que el detectado anteriormente, con una capacidad alarmante de reinfección.

Ahora bien, ¿en qué sublinaje vamos? Con tantas mutaciones que ocurren a diario, es difícil estar al tanto del virus dominante del mes. En buena parte del mundo, los focos están puestos sobre las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5, pero en la comunidad científica ya circulan alertas de un sublinaje identificado como BA.2.75.

Según el Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica (CoViGen-Mex), hasta el 20 de junio las subvariantes responsables de esta quinta ola de covid en México eran BA.2, BA.2.9 y BA.2.12.1, aunque BA.4 y BA.5 ya se estaban abriendo paso en las regiones centro sur, sur y sureste del país. Es muy probable que terminen por convertirse en los principales motores de la propagación actual, así como ha ocurrido en otras partes del mundo.

Según especialistas, el pico de casos de esta quinta ola de COVID-19 en México llegará al final de las vacaciones de verano.

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