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La boxeadora Alma Nora Ibarra decidió no seguir peleando cuando buscaba unificar el título de la Asociación Mundial de Boxeo, el Consejo Mundial de Boxeo y otras dos organizaciones en su peso.

El sábado pasado en San Antonio, Texas, ocurrió algo muy inusual en el mundo del boxeo: la boxeadora Alma Nora Ibarra decidió no seguir peleando cuando buscaba unificar el título de la Asociación Mundial de Boxeo, el Consejo Mundial de Boxeo y otras dos organizaciones, en su peso.

Cuando estaba en su esquina, luego del tercer round, le gritó a su entrenador que quería parar porque quería regresar viva a su casa.

Su decisión dejó al descubierto el difícil mundo de las boxeadoras mexicanas que exponen su salud y hasta su vida en busca de mejores ingresos económicos.

En una dura pelea contra la pugilista estadounidense Jessica McCaskill, con la que disputaba la unificación de los campeonatos del Peso Welter, la mexicana Alma Ibarra dejó la contienda el sábado pasado en el Tech Port Arena de San Antonio, Texas.

Veterana con 15 años de trayectoria, Ibarra dio fin así a su carrera en el boxeo, en un momento cumbre de su preparación física.

En un mensaje en sus redes sociales, afirmó que aceptar la pelea fue un error debido a que no estaba bien psicológicamente, se había sentido deprimida y no quería pelear. Después de su decisión de abandonar antes del inicio del cuarto round, dijo sentirse en paz y tranquila, y no haría más cosas para complacer a otros.

En una entrevista previa recordó a su excompañera Jeannette Zacarías, quien murió a los 18 años en Canadá, en una pelea realizada en septiembre pasado en Montreal.

“Creo que cosas así, siempre pueden evitarse, este tipo de accidentes pueden evitarse. Nosotros nos subimos al ring y arriesgamos nuestra vida. Desgraciadamente las pagas en México son muy malas, muy muy malas, que cuando viene alguien a ofrecerte una pelea en el extranjero, y te dice tantos dólares, pues la verdad creo que nos brillan los ojos, y no solo a nosotros como boxeadores sino a la gente que está alrededor de ti le brillan muchísimo los ojos”, señaló Alma Ibarra, exboxeadora.

“Lo que pasa con Alma Ibarra, me parece que son dos elementos importantes: hay dos chicas que en el último año, penosamente una pierde la vida, lo hace en Canadá, y una más en Inglaterra, resulta con un derrame cerebral, sale del coma. Lo de Alma Ibarra era enfrentar a una contrincante que es un monstruo boxístico, fuerte, dura, rápida, poderosa, campeona absoluta en su división, aquí estás apostando la vida, y cuando empieza a sentirse conmovida por los impactos, sabe perfectamente que no puede más y es válido que suceda eso con ella”, apuntó Carlos Aguilar, comentarista de TUDN.

Alma “La Conquistadora” Ibarra, de 34 años, había sufrido un secuestro en Veracruz en febrero de 2020; fue rescatada por la Policía, pero debido al secuestro no pudo asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio, por no acudir al pesaje.

“Sí fue un trago muy amargo la verdad, y no solo para mí sino para toda nuestra familia en general, y después de eso se vive con eso siempre”, dijo Alma Ibarra, exboxeadora.

 

Con información de En Punto.

LLH

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