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¡Fue muy distinto a lo que esperaba!

El conductor nunca se imaginó que trabajaría sin parar bajo el sol y con muchas emociones encontradas

Antonio Rosique se ha convertido en uno de los rostros infaltables de Exatlón, pues con su personalidad y determinación acapara la atención en las playas de República Dominicana, en donde atletas de todas las disciplinas se enfrentan en distintos circuitos, pero no todo ha sido fácil para el conductor, incluso por el trabajo que ha realizado terminó en terapia.

El conductor ha pasado por importantes producciones como En Caliente, Los Protagonistas y DeporTV, pero sin duda uno de los programas que mayor éxito le ha dado es Exatlón, un proyecto que llegó a él sin saber exactamente qué esperar, incluso pensó que la pasaría muy bien en las playas de República Dominicana. “Me dijeron: ‘Vas a trabajar cuatro días a la semana’ cuando voy a llegando era trabajar siete días, no descansábamos nunca”, dijo Rosique en una entrevista muy honesta para TV Azteca.

Antonio Rosique confesó que desde la primera temporada se dio cuenta de que Exatlón no iba a ser lo que esperaba, pues tenía largas jornadas de trabajo, bajo el sol y comenzó a extrañar su casa, ya que también se alargaron las grabaciones por el éxito del programa. “No descansábamos nunca, la primera temporada fue brutal, era trabajar ocho horas diarias en el sol y no fueron nueve semanas, fueron 21 porque el show tuvo mucho éxito, fueron cinco meses, no es fácil irte de tu casa tantos meses, trabajar 8, 9, 10 horas trabajando en el calor, a 35 grados», narró. En esa misma entrevista, Antonio Rosique dijo que el desgaste físico llegó a ser de tal magnitud que se le complicó realizar las narraciones, pero también tuvo complicaciones emocionales por lo que viven los atletas en competencia

“Es un reto físico y espiritual, estoy recibiendo las emociones de 20 atletas, hay días que he llorado, te cansas, me tengo que agarrar de arriba y entender que mi misión es superior a la de hacer un programa, le pido a Dios que los días que me de la voz, que me de su palabra, su mensaje esto no se ve en la tele, pero cuando estoy ahí en la plataforma siempre digo: Dios dame tu palabra, déjame ser tu voz, para poder dar un mensaje”, relató.

El conductor confesó que durante las grabaciones hubo muchos días en los que ya no sabía qué decir en los discursos que le daba a los atletas, además estaba muy conectado con las emociones de los participantes, así que decidió pedir ayuda profesional y tomar terapia. “Hay días que se me acaban las palabras, fueron 157 días, di 300 discursos (…) mi segunda lucha fue adaptarme, necesitas terapia, sí la necesitas, yo me hecho mi llamada con mi terapeuta para soltar donde hay que soltar y no llegar al set cargando cosas”, dijo

 

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