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Pesa menos de 2 gramos, y no mide más de 33 milímetros de longitud. Este mamífero de Myanmar (Birmania) y Tailandia califica como el más ligero conocido.

Los mamíferos han conquistado prácticamente todos los medios, y se han extendido por la totalidad del planeta. Pueblan los océanos, están presentes de forma nativa en todos los continentes excepto la Antártida y algunos han alcanzado la capacidad de volar.

La especie animal más grande conocida de la historia de la evolución es un mamífero: la ballena azul. Y gracias a la gran variedad que presentan los mamíferos, también cuentan con especies extraordinariamente pequeñas.

El título del mamífero más diminuto lo disputan dos especies; los ejemplares adultos de ambas pueden llegar a pesar menos de dos gramos, aunque uno de los casos presenta mayor variabilidad dentro de la especie y puede llegar a pesar hasta tres. Este detalle convierte en especie ganadora al murciélago abejorro.

El murciélago abejorro

Su nombre vulgar no deja lugar a dudas. Este animal, de nombre científico Craseonycteris thonglongyai, es extraordinariamente pequeño, mide entre 29 y 33 milímetros de longitud, y pesa entre 1,5 y 2 gramos. Tan pequeño y tan esquivo, que era desconocido hasta 1974. Habita en dos regiones específicas de bosques y cuevas de Myanmar (Birmania) y Tailandia, asociado siempre a afloramientos de roca caliza en la proximidad de los ríos.

Descansa en el interior de cuevas calizas, formando numerosos grupos que pueden superar los 100 individuos, y alcanzar incluso los 500. Los individuos duermen colgados de las paredes o del techo de la cavidad. Se ha observado que realizan migraciones estacionales de unas cuevas a otras.

Es insectívoro, y su área de alimentación se extiende hasta un kilómetro alrededor de la caverna de descanso. Los vuelos son cortos, de menos de una hora, en los momentos crepusculares —al anochecer y al amanecer—. Caza insectos voladores empleando la ecolocalización, como otras muchas especies de murciélagos.

Durante la estación seca, las poblaciones se reproducen. Cada hembra pare a una sola cría, que permanece unida a la madre, enganchada a uno de los dos pezones que presenta en la región púbica.

Este murciélago está sometido a varias amenazas por parte del ser humano. Por un lado, sus cuevas de descanso se emplean como lugares turísticos o para realizar actividades religiosas. La quema del incienso por parte de los monjes de la región supone un impacto significativo en estos pequeños murciélagos. En algunos sitios además se extrae el guano de los murciélagos como fuente de fertilizante, o directamente la roca caliza. Estas perturbaciones son consideradas las principales amenazas antrópicas para los murciélagos abejorros.

La población de estos pequeños murciélagos es muy difícil de cuantificar; su tamaño los hace muy difíciles de censar, por lo que tan solo tenemos estimaciones. En la población de Myanmar se han localizado ocho cuevas con una población estimada de menos de 4000 individuos. Por otro lado, en Tailandia se han observado distribuidos por un total de 44 cavernas, con una población de menos de 6500 individuos en total. Las amenazas constantes están provocando que ambas poblaciones estén en declive, por lo que la UICN la cataloga, desde el año 2008, como especie vulnerable.

La musaraña etrusca, empatando en peso

Musaraña etrusca sobre el dedo de una persona

Mucho más común y numerosa es la musaraña etrusca (Suncus etruscus), rival del murciélago abejorro en la categoría de mamífero más ligero conocido. Con un peso de entre 1,7 y 3 gramos, en general este animal recibiría la medalla de plata, aunque puntualmente, algunos individuos adultos pesan menos que algunos ejemplares de murciélago abejorro. Sin embargo, sin duda alguna es un animal de mayor tamaño; sin contar con la cola, la musaraña etrusca mide entre 35 y 50 milímetros.

Se extiende desde la zona de Myanmar y Tailandia, donde comparte hábitat con el murciélago abejorro, hasta gran parte de la cuenca mediterránea, incluyendo la península itálica y la ibérica, excepto el cuadrante noroccidental. Habita bosques templados, mediterráneos y tropicales, y se asocia fácilmente con poblaciones rurales humanas, donde aprovecha los cultivos abandonados.

Son animales solitarios, que no toleran la presencia de sus congéneres, salvo con fines reproductivos. La hembra tiene una gestación muy larga, de entre 26 y 28 días, y nacen entre 2 y 7 crías de apenas 0,2 gramos de peso, que la madre cuida y alimenta durante tres semanas. Una semana después de destetadas, las crias ya son independientes forzosas, aborrecidas por la madre, que pasa a considerarlas sus competidoras.

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