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Si es que ya no era un hecho, las puertas del Salón de la Fama quizás se le abrieron de par en par al manager de los Astros, Dusty Baker, quien ingresó a un club selecto el martes por la noche cuando consiguió su triunfo número 2,000 como capataz de Grandes Ligas.

Con la victoria de Houston por 4-0 sobre los Marineros en el Minute Maid Park, Baker, de 72 años, se convirtió en el 12do manager de la Liga Nacional/Americana que llega a las 2,000 victorias y el primero de la raza negra que logra la hazaña. De los 11 dirigentes anteriores que llegaron a 2,000 victorias, 10 están en el Salón de la Fama. El único que no lo está es Bruce Bochy (2,003) victorias, que aún no es elegible para ser exaltado.

“Pienso en toda la gente que hicieron posible que yo estuviese en esta posición – mi papá, Jackie Robinson, Frank Robinson, Cito Gastón – los muchachos que representaron a las minorías como dirigentes antes que yo”, dijo Baker. “Ves muchachos como Maury Wills y algunos de los muchachos que conozco. Para mí, todo el mundo está sacándolo a relucir más que yo porque tengo trabajo por hacer”.

Baker, quien ha sido reconocido como Manager del Año en tres ocasiones, debutó como piloto con los Gigantes en 1993 y en 10 campañas el mando del club, guio a San Francisco a 840 victorias, tres participaciones en la postemporada y el banderín de la Liga Nacional en el 2002. Luego, dirigió a los Cachorros, Rojos y Nacionales, cosechando otros 1,023 triunfos y clasificando para los playoffs seis veces en el camino. En octubre del 2021, Baker se convirtió en el primer dirigente que gana un título divisional con cinco equipos distintos y el noveno que gana un banderín en ambas ligas.

Los Astros sacaron a Baker del retiro en enero de 2020 tras el escándalo de robo de señas que le costó al manager A.J. Hinch su empleo. El club necesitaba a una figura respetada para que los sacara adelante. Buscaban a un manager con experiencia que se hiciera cargo de un equipo veterano que aún tenía expectativas de ganar.

Baker estaba a gusto en casa en el norte de California, cultivando uvas y vendiendo vino, cuando los Astros se comunicaron. Había cosas que él aun quería lograr en Grandes Ligas, como llegar a 2,000 triunfos y ganar una Serie Mundial como timonel. Estuvo cerca de lograrlo el año pasado, cuando Houston perdió ante los Bravos en seis juegos en el Clásico de Otoño.

Baker está bajo contrato de un año, por lo que quizás esta sea su última oportunidad de agregar un título de Serie Mundial como dirigente a su gran lista de logros. Y aunque quizás trate de restarle importancia a las 2,000 victorias, convertirse en el primer manager de un grupo minoritario que llega a esa cifra es algo profundamente significativo.

“No puedes hacer alarde lo que has logrado hasta que tu carrera haya terminado”, dijo Baker. “Y cuando terminas tu carrera, evalúas toda la situación. Mientras estás en medio de todo, no tienes tiempo para hacerlo. No se trata de mí. Simplemente da la casualidad que alcancé un hito”.

 

Foto tomada de @astros

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