Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), alertaron por el incremento en casi un 80 por ciento de casos de sarampión en el primer bimestre del 2022, en comparación con el mismo periodo de 2021.

Añaden que se están dando las condiciones propicias para que se produzcan graves brotes de enfermedades que se pueden evitar mediante la vacunación.

A continuación el comunicado:

El aumento de los casos de sarampión en enero y febrero de 2022 revela que existe un mayor riesgo de que aumente la propagación de enfermedades que se pueden evitar mediante la vacunación y podría desencadenar un incremento de los brotes epidémicos, especialmente debidos al sarampión. Esta situación podría afectar a millones de niños y niñas en 2022, advierten la OMS y UNICEF.

Las interrupciones relacionadas con la pandemia, el aumento de las desigualdades en el acceso a las vacunas y el desvío de recursos destinados a la inmunización sistemática están dejando a demasiados niños sin protección contra el sarampión y otras enfermedades que se pueden evitar mediante la vacunación.

El riesgo de que se produzcan grandes brotes ha aumentado debido a que las comunidades han flexibilizado las prácticas de distanciamiento físico y otras medidas preventivas contra la COVID-19 que se habían aplicado durante el punto álgido de la pandemia. Además, con el desplazamiento de millones de personas debido a los conflictos y las crisis, como en Ucrania, Etiopía, Somalia y Afganistán, las interrupciones en los servicios de inmunización sistemática y de vacunación contra la COVID-19, la falta de agua potable y saneamiento y el hacinamiento aumentan el riesgo de que se produzcan brotes de enfermedades que se pueden evitar mediante la vacunación.

En enero y febrero de 2022 se notificaron casi 17.338 casos de sarampión en todo el mundo, frente a los 9.665 de los dos primeros meses de 2021. Como el sarampión es muy contagioso, los casos tienden a aparecer rápidamente cuando los niveles de vacunación disminuyen. A los dos organismos les preocupa que los brotes de sarampión puedan ser también el preludio de brotes de otras enfermedades que no se propagan tan rápidamente.

Aparte de su efecto directo en el organismo, que puede ser letal, el virus del sarampión también debilita el sistema inmunitario y aumenta la vulnerabilidad de los niños a otras enfermedades infecciosas como la neumonía y la diarrea, incluso varios meses después de que se produzca la infección por sarampión. La mayoría de los casos ocurren en entornos que padecen dificultades sociales y económicas debido a la COVID-19, los conflictos u otras crisis, y que tienen una infraestructura sanitaria crónicamente deficiente e insegura.

“El sarampión es más que una enfermedad peligrosa y potencialmente mortal. También es un primer indicio de que existen lagunas en nuestra cobertura mundial de la inmunización, lagunas que ponen en grave peligro a los niños vulnerables”, dijo Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Es alentador que en muchas comunidades la gente empiece a sentirse lo suficientemente protegida de la COVID-19 como para volver a realizar más actividades sociales. Pero hacerlo en lugares donde los niños no están recibiendo la vacunación sistemática genera las condiciones más propicias para la propagación de una enfermedad como el sarampión”.

En 2020, 23 millones de niños no recibieron las vacunas infantiles básicas a través de los servicios sanitarios sistemáticos, la cifra más elevada desde 2009, y 3,7 millones más que en 2019.

Los tres países con más casos de sarampión notificados en los últimos 12 meses (hasta abril de 2022) son Somalia, con nueve mil 68; Yemen, con tres mil 629; seguido de Afganistán, con tres mil 628.

En abril de 2022, los organismos informaron que se habían producido 21 brotes de sarampión de gran magnitud y gravedad en todo el mundo en los últimos 12 meses. La mayoría de los casos de sarampión se registraron en África y en la región del Mediterráneo oriental. Es probable que las cifras sean más elevadas, ya que la pandemia ha perturbado los sistemas de vigilancia en todo el mundo, y es posible que no se notifiquen todos los casos.

Los países con los mayores brotes de sarampión desde el año pasado son Somalia, Yemen, Nigeria, Afganistán y Etiopía. La insuficiencia de la cobertura de la vacuna contra el sarampión es la principal razón de los brotes, dondequiera que se produzcan.

“La pandemia de COVID-19 ha interrumpido los servicios de inmunización, los sistemas de salud están desbordados y ahora estamos asistiendo a un resurgimiento de enfermedades mortales como el sarampión. En el caso de muchas otras enfermedades, las repercusiones de estas interrupciones de los servicios de inmunización se dejarán sentir durante décadas”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. “Ahora es el momento de volver a poner en marcha la inmunización esencial y lanzar campañas de recuperación para que todo el mundo pueda tener acceso a estas vacunas que salvan vidas.”

Hasta el 1 de abril de 2022 seguían aplazadas 57 campañas contra enfermedades que se pueden evitar con vacunas en 43 países; estas campañas estaban previstas desde el inicio de la pandemia, y afectan a 203 millones de personas, la mayoría de las cuales son niños. De ellas, 19 son campañas contra el sarampión, lo que hace que 73 millones de niños corran el riesgo de contraerlo por no haber sido vacunados. En Ucrania, la campaña de recuperación del sarampión de 2019 se interrumpió debido a la pandemia de COVID-19 y, posteriormente, debido a la guerra. Siempre que sea posible el acceso, las campañas sistemáticas y de recuperación son necesarias para ayudar a que no se repitan brotes como ocurrió en 2017-2019, cuando hubo más de 115.000 casos de sarampión y 41 muertes en el país, lo que supuso la mayor incidencia de Europa.

La cobertura igual o superior al 95% con dos dosis de la vacuna segura y eficaz contra el sarampión puede proteger a los niños contra la enfermedad. Sin embargo, las interrupciones relacionadas con la pandemia de COVID-19 han retrasado en muchos países la introducción de la segunda dosis de la vacuna contra el sarampión.

Mientras los gobiernos trabajan para responder a los brotes de sarampión y otras enfermedades que se pueden evitar mediante la vacunación, y para recuperar el terreno perdido, UNICEF y la OMS, junto con asociados como Gavi, la Alianza para las Vacunas, los asociados de la Iniciativa contra el Sarampión y la Rubéola (M&RI), la Fundación Bill y Melinda Gates, y otros, están apoyando los esfuerzos para fortalecer los sistemas de inmunización mediante las siguientes medidas:

  • Restablecer los servicios y las campañas de vacunación para que los países puedan llevar a cabo con seguridad programas de inmunización sistemáticos que cubran las lagunas que se han producido;
  • Ayudar a los trabajadores sanitarios y a los líderes comunitarios a comunicarse activamente con los cuidadores para explicarles la importancia de las vacunas;
  • Rectificar las lagunas en la cobertura de inmunización, lo que incluye determinar cuáles son las comunidades y las personas a las que se les ha pasado por alto durante la pandemia;
  • Garantizar que la administración de la vacuna contra la COVID-19 se financie de forma independiente y se integre correctamente en la planificación general de los servicios de inmunización, para que no se lleve a cabo a costa de los servicios de vacunación infantil y de otro tipo;
  • Aplicar los planes de los países para prevenir y responder a los brotes de enfermedades prevenibles por vacunación y fortalecer los sistemas de inmunización como parte de los esfuerzos de recuperación de la COVID-19.

 

Fuente:OMS/Foto:Archivo/JAC

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