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La ausencia de referentes y la homofobia son problemas graves para la comunidad lésbica. Muchos homófobos afirman que la homosexualidad no es natural; su existencia en la naturaleza refuta esa afirmación.

El 26 de abril es el Día de la Visibilidad Lésbica. Su objetivo es la visibilización del papel que ocupan las lesbianas en la sociedad, promoviendo referentes sociales positivos para la eliminación de los prejuicios y la homofobia.

En este sentido, y dentro del estudio de la naturaleza, destaca Rachel Carson, bióloga marina y conservacionista, y pionera en la promoción de la conciencia ambiental. Ya en 1962 comenzó a divulgar al gran público acerca de los impactos que ciertos plaguicidas causaban al medio ambiente. Su obra, Primavera silenciosa, se considera el primer tratado divulgativo sobre impacto ambiental.

Otro de sus legados lo encontramos entre las páginas del libro Always Rachel, publicado por Martha Freeman, nieta de Dorothy Freeman. Dorothy era una compañera de Rachel con la que se comunicaba con frecuencia, mediante un intercambio de cartas en las que relataban sus investigaciones científicas. Y junto a cada carta científica y, en secreto, se escondía también una carta de amor. Dorothy era una mujer casada y su marido no debía enterarse.

Para evitar ser víctimas de la homofobia, Rachel y Dorothy vivieron su historia de amor en secreto. No sorprende a nadie que esta historia de amores prohibidos por ideologías retrógradas se repita. Esa homofobia está instaurada en las sociedades occidentales hasta formar parte del tejido cultural, del mismo modo que el machismo o el racismo. Uno de los argumentos más empleados por las personas homófobas es que la homosexualidad «no es natural». Aunque ese argumento no tiene ningún valor, ya que algo no es bueno o malo por ser natural o artificial —el dispositivo desde el que se visualiza este artículo tampoco es natural, y no tiene nada de malo—, la frase es objetivamente falsa; existen muchas especies animales que, de forma totalmente natural, presentan comportamientos lésbicos. Como siempre, se presentarán casos muy representativos, aunque la lista real es mucho más larga.

Canguro rata rojo

Canguro rata rojo

El comportamiento homosexual entre animales se observa en ambos sexos, y en los casos en que lo presenta solo uno, habitualmente es el macho.

El canguro rata rojo (Aepyprymnus rufescenses, en este sentido, excepcional, pues el comportamiento homosexual solo está presente —que sepamos— en las hembras.

Entre ellas suele producirse cortejo y monta, siguiendo unos patrones de comportamiento iguales a los observados en contextos heterosexuales. La interacción suele comenzar con una de las hembras olfateando los genitales y la abertura del marsupio de la otra. La hembra activa en el cortejo exhibe entonces una clara excitación sexual, que muestra a su compañera con sinuosos movimientos de su cola.

Por supuesto, para que el cortejo tenga éxito, la hembra receptora debe aceptar el encuentro. A veces reacciona con hostilidad, rechazando a la interesada, pero cuando esto sucede, ella insiste, tamborileando el suelo con su pata. Si, entonces, acepta, se produce la monta en una postura similar a la de un macho con una hembra, frotando los genitales.

Gaviota cana

Gaviotas canas

Entre las gaviotas canas (Larus canus) el lesbianismo está ampliamente generalizado. En algunas colonias, hasta dos tercios de las hembras se emparejan de forma homosexual. En este caso, la relación no se limita a la expresión sexual, sino que se extiende a todos los comportamientos relacionados con la organización social, salvo en el momento de reproducirse.

Las parejas de gaviota cana son muy duraderas; pueden llegar a durar hasta doce años y en raras ocasiones se rompen. Cuando llega la época de apareamiento, algunas gaviotas hembra manifiestan un comportamiento bisexual, realizan tríos donde el macho se empareja con dos hembras ya emparejadas entre sí, pudiendo fecundar a ambas en un menage a troix de gaviotas. Generalmente, el macho después es expulsado, aunque, en ocasiones, el trío se mantiene en el tiempo.

De este modo, las dos gaviotas de la pareja construyen juntas su nido, incuban los huevos y, si hay descendencia, también las dos hembras comparten la vigilancia, la protección y el cuidado de los polluelos.

Hiena moteada

Hienas moteadas

Las hembras de hiena moteada (Crocuta crocuta) tienen pene y escroto falsos sorprendentemente similares a los de los machos, por lo que al observar comportamientos sexuales entre ellas, es difícil saber exactamente quién hace qué.

Sin embargo, cuando las analizamos con atención, descubrimos que estamos de nuevo ante una especie en la que las únicas relaciones homosexuales que se han observado son entre hembras. Ellas son las que tienen el dominio absoluto de la manada, y con cierta frecuencia, unas montan a otras en un comportamiento muy similar al de la cópula heterosexual.

Dado que la hembra tiene el clítoris modificado en forma de pene que puede erectar como el de un macho, la penetración clitoriana es perfectamente posible. Ya sea por vía anal o acertando en la difícil tarea de penetrar por vía genital, probablemente estemos ante una de las pocas especies en las que una hembra puede penetrar a otra empleando su aparato sexual.

Este artículo está dedicado a la memoria de Rachel Carson.

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