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Los servicios funerarios de la pionera en la búsqueda de desaparecidos comenzaron la tarde del sábado en una capilla del centro de la ciudad y este domingo fue sepultada.

En Monterrey, Nuevo León, dieron el último adiós a Rosario Ibarra de Piedra, quien destacó por su activismo por los derechos humanos, tras la desaparición de su hijo.

Este fin de semana, familiares y amigos despidieron en Monterrey, Nuevo León, a la activista Rosario Ibarra de Piedra quien falleció a los 95 años de edad.

Los servicios funerarios de la pionera en la búsqueda de desaparecidos comenzaron la tarde del sábado en una capilla del centro de la ciudad y este domingo fue sepultada.

“Estamos aquí hoy para decirle adiós, pero a la vez para decirle que continuamos esa lucha que ella emprendió y que no vamos a cejar en el empeño de saber la verdad de todos los desaparecidos de la guerra sucia de este País”, dijo Rosario Piedra Ibarra, hija de Rosario Ibarra de Piedra.

Doña Rosario nació el 24 de febrero de 1927 en Saltillo, Coahuila. 

Tras la desaparición de su hijo Jesús, inició su activismo y en 1977 fundó el grupo Eureka, que se conocía como el de Las Doñas, porque era conformado por madres que buscaban a sus hijos desaparecidos.

“Ella siempre, pues bueno el hecho de no estar el hijo presente es un dolor perenne sí, en el que eso es la desaparición forzada, es un dolor que es incertidumbre de no saber qué pasa con ellos, si viven, si están muertos, si tienen frío, si tienen hambre es algo terrible y ese es un dolor que lacera no solo al desaparecido, si no a todas las personas allegadas y con mucha razón a la madre de uno de ellos”, reiteró su hija.

Los restos de la primera mujer que buscó la Presidencia de la República en 1982, con el Partido Revolucionario de los Trabajadores fueron depositados en el Panteón Dolores en la ciudad de Monterrey.

 

 

Con información de Édgar Martínez

KAH

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