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Pila bautismal y aspersor de agua bendita fabricados en el siglo XVlll y que perteneció a la Misión de Caborca regresarán a su lugar de origen para exponerse en Sonora

Una pila bautismal y su aspersor de agua bendita, ambos del siglo XVIII, pertenecientes a la Misión de Caborca, en Sonora, fue devuelto luego de 20 años a México, tras permanecer durante décadas en territorio de Estados Unidos. 

El objeto eclesiástico fue entregado en Tucson, Arizona, luego se trasladó a la Ciudad de México y luego a Caborca, Sonora.  

“Se restituye como un patrimonio cultural, religioso de Caborca y que se entrega bajo el procedimiento que pueda estar conjuntamente en una colaboración binacional. La pila bautismal que como ya se ha expresado en una forma circular con motivos floreados en bellísimos colores verdes, rojos, blancos amarillos, nos representa una de las mejores piezas y bienes culturales que tenemos en no solamente en Sonora, que tenemos en el norte de México”, dijo José Luis González Perea, delegado del INAH Sonora.

“Aparentemente los objetos habían sido sustraídos de Caborca como lo sospechamos y terminaron en una familia que es muy respetada en Tucson. Una vez que murió el patriarca de la familia ellos donaron la fuente y el aspersor al museo de la sociedad histórica de Arizona”Robert Greninger, Ciudades Hermanas Tucson (traducción)

La pila bautismal forma parte de la gran historia de las Misiones de la Pimería Alta, del Padre Eusebio Kino a las que pertenece Caborca.

“Es un significado que nos va a regresar la identidad y el sentido de pertenencia de un pueblo porque entorno a la pila bautismal viene un significado cultural, un significado histórico, un significado de arte religioso y sobre todo para nosotros el sentido profundamente religioso de los comienzos de la evangelización en estas tierras”, dijo el monseñor José Leopoldo González, Obispo Nogales.

El otro bien cultural, complemento de la pila, es un aspersor de agua bendita, fabricado en cobre en el siglo XIX, con un asa para facilitar su uso dentro de las actividades que realizaban los clérigos; también fue labrado a mano.  

“Es un significado que nos va a regresar la identidad y el sentido de pertenencia de un pueblo porque entorno a la pila bautismal viene un significado cultural, un significado histórico, un significado de arte religioso y sobre todo para nosotros el sentido profundamente religioso de los comienzos de la evangelización en estas tierras”, dijo el monseñor José Leopoldo González, Obispo Nogales.

Tras esta entrega a la Misión de Caborca, actualmente Templo de la Purísima Concepción, la pieza será exhibida al público mediante protocolos de seguridad.

 

Con información de Erika Palma

KAH

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