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La compra y venta de fierro viejo es cada vez más común en calles de la CDMX.

Por las calles de la Ciudad de México cada vez se escucha más a menudo el anuncio de que se compra fierro viejo; es otra de las consecuencias de la pandemia, quienes se han dedicado durante años a esta actividad dicen que se les multiplicó la competencia.

Alejandro Casarrubias, de 64 años de edad, vive en la colonia Agua Azul en Nezahualcóyotl, Estado de México; se dedica a la compra y venta de chatarra, un oficio que, según los propios chatarreros, se sobresaturó, desde que comenzó la pandemia.

“Desde que se vino la pandemia, muchas personas se quedaron sin trabajo entonces optaron por esto, luego hasta en autos particulares, encima de los toldos, andan comprando sus colchones, en las cajuelas echan el fierro”, apuntó Alejandro Casarrubias, comprador de chatarra.

En Punto acompañó a don Alejandro a un día de trabajo; como acostumbra, la salida de su casa fue a las 6:30 de la mañana. Primero pasó por el dinero que le prestan diariamente para poder comprar lo que la gente vende. Fueron 1,500 pesos. De ahí paga la renta de 120 pesos que le cobran por usar la camioneta y además los 500 que gasta de gasolina; en promedio sale a trabajar con 800 pesos.

Durante las primeras seis horas lo único que le vendieron fue un colchón, una lavadora, un boiler y un televisor viejo.

“Esto está muy escaso ahorita, en otras horas ya es para que trajera, cuatro o cinco colchones mínimo, pero ahorita en el transcurso del día tiene que salir”, compartió don Alejandro.

“El abuelo”, como le llaman de cariño a don Alejandro, trabaja en la alcaldía Iztapalapa; regularmente recorría solo una colonia al día, sin embargo, desde que la competencia incremento. Peina al menos 6 o 7 colonias y si antes trabajaba hasta las 2 de la tarde hoy lo hace hasta las 8 de la noche.

“En ocasiones salimos, ahora sí que como las gallinas, poniendo, en ocasiones no no sale de las gasolinas, hay ocasiones en las que sí nos llevamos los 300 o 400”, dijo don Alejandro, comprador de chatarra.

Ademas entre más noche ande en las calles, más expuesto está a los robos.

“Le salen a uno que le van a vender cosas, lo paran a uno aquí y ya cuando uno menos ve pues ya tiene uno la pistola en la cabeza”, dijo Alejandro Casarrubias, comprador de chatarra.

La jornada termina con magras ganancias.

“Estuvo flojo, está es nuestra ganancia ahorita, en otro tiempo fácil, póngale que no había mucha competencia me hubiera yo venido con unos 2 mil 500 o mil 500 de ganancia, ahorita si nos llevamos unos 150 es mucho”, aseguro Alejandro Casarrubias, comprador de chatarra.

 

 

Con información de Abraham Reza y Adrian Tinoco.

LLH

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