Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

En sus cinco años de actividad, detectó más de 100 minas terrestres y 38 artefactos explosivos sin estallar, lo que le hizo ganar un récord mundial de Guinnes. Recibió la medalla al heroísmo de su país

Murió Magawa, una rata africana gigante, y lo vamos a lamentar. La habían jubilado de su trabajo, la habían condecorado en septiembre de 2020 y la jubilaron en noviembre pasado; pero la buena vida y las pantuflas la dejaron sin ganas de vivir. En las últimas semanas, su febril ritmo de vida se apagó poco a poco, durmió siestas más largas, y mostró cada vez menos interés en comer, algo rarísimo en ella. Finalmente cerró sus ojos oscuros, circundado por un anillo de pelo marrón, el pasado fin de semana, a los ocho años.

Magawa era la mejor detectora de minas personales que tuvo Camboya. Y cuando deja este mundo un héroe de la paz, hay que lamentarse. No queda otra.

Lo que tienen las ratas es mala prensa. Desde siempre. Las pobres no hicieron nada, pero se las culpa de mucho y sólo se cuenta de ellas lo malo. Por ejemplo, que fueron origen de la peste bubónica que aniquiló a un tercio de la población europea desde 1346 en adelante. No eran las ratas, sino las pulgas de las ratas las infectadas con la bacteria Yersinia Pestis que provocaban la peste cuando picaban a los humanos.

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