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Durante décadas, migrantes han llegado a México en busca de una mejor vida, sin embargo, ante la falta de oportunidades, muchas mujeres han optado por ejercer el trabajo sexual para sobrevivir.

Hace casi 40 años, Yahayra, salvadoreña y Karla, una mujer trans hondureña, llegaron a México buscando una mejor oportunidad de vida. Los obstáculos para poder regularizar su situación, las obligaban a tomar cualquier oportunidad laboral con la que pudieran sobrevivir.

“Cuando yo quiero buscar un trabajo donde poder ejercer todo lo que he aprendido, me dicen no, tú no puedes trabajar el país. Primero porque no tienes papeles y no eres de aquí”, narró Yahayra.

“Me dijo, si quieres vámonos de mojadas. Lo pensé porque en mi casa me trataban muy mal por mis preferencias”, comentó Karla.

Sin documentos ni mejores alternativas, las dos optaron por dedicarse al trabajo sexual.

“Yo tenía que ganarme esos centavos porque yo dejé a mi madre y a mi hija, la primera de mis hijas en Santa Ana, el Salvador, apoyarlas, tener contacto con ellas, yo tenía que mandarles algo para que sobrevivieran”, dijo Yahayra.

“La gente no sale porque quiera y eso de migrantes me choca, más bien son desplazados de sus lugares para salvar su vida principalmente”, destacó Elvira Madrid, presidenta de Brigada Callejera.

En el caso de Karla, su transformación, casi le costó la vida, pues para sentirse más atractiva en el trabajo sexual, le inyectaron aceite comestible y mineral en el cuerpo. Hoy sufre los estragos de esta decisión.

“Cuando llegué a Tuxtla Gutiérrez fue cuando empecé a ver a las mujeres trans, las ví inyectadas. No fue envidia. Las ví inyectadas y dije yo quiero verme así”, comentó.

“Ya tiene como unos 22 años que estoy inyectada de mi cuerpo y ahora se me han hecho esos abscesos en mi cuerpo. Se me hizo un pequeño lastre. A ese le cayó bacteria. Empezó a caminar y se me hizo un cráter”, refirió Karla.

Según la organización “Brigada callejera”, el número de trabajadoras sexuales en la Ciudad de México, lugar, que se ha convertido en destino migratorio, se duplicó del 2019 al 2020 principalmente por el desempleo causado por la pandemia, pasando de 7 mil 500 a 15 mil, de las cuáles, el 15%, son mujeres migrantes.

“Haití que no habla nuestra lengua, africanas, de la India nos llegan, para las relaciones sexuales todos se entienden. Es chistoso ver cómo les enseñan un billete de $200 pesos para que entiendan. No importa si se entienden. Simplemente es la negociación. Muchas están ejerciendo el trabajo sexual porque no tienen otra opción”, concluyó Elvira Madrid.

Con información de Paola Betacourt

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