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La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos terminó como inició: bajo polémica y con la mirada y la crítica internacionales observando cada uno de sus movimientos.

Como cada año, En Punto selecciona los momentos más relevantes de los temas más importantes de México y el mundo. Uno de ellos, el cambio de gobierno en un polarizado Estados Unidos.

Tan solo para dimensionar las consecuencias de la presidencia de Trump en ese país, este dato: los crímenes de odio en 2020  se incrementaron 13.4% respecto a 2019, último año de Trump en el poder.

Así se dio la transición

La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos terminó como inició: bajo polémica y con la mirada y la crítica internacionales observando cada uno de sus movimientos.

El punto de quiebre inició con un mitin convocado por Trump afuera de la Casa blanca, el pasado  6 de enero, día en que estaba programada la certificación del triunfo electoral del demócrata Joe Biden; Trump movilizó a sus simpatizantes y afirmó que tenía pruebas del presunto fraude electoral en las elecciones que perdió en noviembre de 2020.

El asalto al Capitolio duró varias horas, en las que los congresistas temían lo peor. Dejó cinco personas muertas, entre ellas un policía, y al menos medio centenar de detenidos, muchos de ellos, después se supo, formaban parte de grupos de extrema derecha que ya son investigados.

Los siguientes días fueron de mucha presión para el presidente Trump. Twitter le suspendió permanentemente su cuenta, argumentando que luego de “una revisión detallada de los recientes tuits” del presidente, concluyó que existía “riesgo de una mayor incitación a la violencia”. A esta decisión se sumarían en días posteriores otras redes sociales como Facebook e Instagram. La suspensión de sus cuentas en redes sociales, un elemento esencial durante su gobierno para ejercer el poder y reaccionar a las críticas, sería el menor de los problemas de Trump.

La oposición demócrata comenzó a promover un segundo impeachment o proceso de destitución en su contra, esta vez por incitar a la insurrección; el proceso comenzó el 13 de enero.

Ante el escenario, Trump optó por matizar sus palabras y aseguró que nunca intentó incitar un asalto al Capitolio y llamó a sus seguidores a evitar la violencia en día de la investidura de Biden.

El 13 de febrero, el Senado estadounidense absolvió a Donald Trump del cargo de incitación a la insurrección. Si bien 57 de los 100 miembros de la cámara votaron a favor de su culpabilidad, no alcanzaron la mayoría de dos tercios, es decir 67 legisladores, que se necesitaba para condenarlo. Con ello, mantiene intactos sus derechos políticos por lo que podría postularse a la presidencia nuevamente en 2024.

El 20 de enero, Joe Biden asumió como el presidente 46 de los Estados Unidos.

Aunque fue una ceremonia sin publico, por la pandemia, con el temor de que ocurriera un nuevo ataque, Biden buscó hacer un llamado contundente a la unidad.

Entre los asistentes a la ceremonia llamó la atención el senador demócrata Bernie Sanders, quien fue captado desenfadado, pero con mucho frío. Más allá de convertirse en el “meme” del momento que lo mismo viajó al espacio, estuvo en la mañanera de López Obrador o en foros de televisión, sirvió para que el senador por Vermont recaudara 1.8 millones de dólares para obras de caridad, con la venta de su indumentaria: su abrigo y sus guantes de lana.

Ya como presidente, Biden comenzó su gobierno con varias decisiones que revirtieron las políticas de su antecesor. Anunció el regreso de Estados Unidos al Acuerdo de París sobre cambio climático. Metió reversa en políticas migratorias de Trump como la separación de familias o incluso buscó terminar con el programa Remain in Mexico, que obligaba a los indocumentados a esperar en nuestro país la resolución de su solicitud de asilo.

Quizá la decisión más polémica fue la de confirmar la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán, que si bien se venía planeando desde el gobierno de Trump, se materializó en agosto pasado.

La retirada abrió la puerta a que los talibanes ingresaran a la capital, Kabul, también a una serie de atentados, como el ocurrido en el aeropuerto internacional de ese país.

Lo que también cambió con la llegada de Biden fue que se retomaron las reuniones trilaterales con Canadá y México, suspendidas desde 2016. En noviembre pasado, los tres mandatarios norteamericanos se reunieron en Washington donde hablaron de temas de la agenda regional en materia de migración, economía, pandemia y seguridad.

 

 

Con información de En Punto.
LLH

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