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La comunidad mazahua de Crescencio Morales, en Zitácuaro, Michoacán, decidió tomar las armas para defenderse de extorsiones, homicidios y para cuidar un bosque en el que se ubica parte del santuario de la mariposa Monarca.

En Michoacán, un grupo de comuneros en Zitácuaro han decidido tomar bajo su responsabilidad el cuidado y vigilancia de un bosque en el que también está parte del santuario de la mariposa Monarca; no solo han organizado rondas de inspección, también han decidido consolidar el sistema de usos y costumbres.

“Veníamos de un rondín comunitario del cerro. Unos hombres armados llegan a atacarme. Sabemos cómo trabaja la delincuencia, pero nosotros estamos de pie en seguir conservando lo que nuestros antepasados nos dejaron”, dijo Ricardo Salgado, comunero de Crescencio Morales.

La comunidad mazahua de Crescencio Morales, en Zitácuaro, Michoacán, decidió tomar las armas para defenderse de extorsiones, homicidios y para cuidar.

“Nosotros tenemos un bosque muy rico, muy nutritivo, porque nosotros estamos alimentando hasta a los de la ciudad de Zitácuaro, la presa del bosque que inclusive creo ellos mandan el agua hasta México”, comentó María García, comunera.

Desde enero, los comuneros instalaron 10 puntos de inspección en la comunidad de 14 mil habitantes; hombres y mujeres detienen vehículos de personas ajenas a su pueblo y vigilan que no transporten armas, droga ni madera.

“Tuvimos muchos problemas porque ellos sí están más armados que nosotros, pero aun así fuimos y quitamos la madera, que a veces como mujer es un poco difícil porque pues sí da un poquito de miedo, más sin en cambio hay que estar al 100 ahí”, destacó Demesia Reyes, comunera de Crescencio Morales.

Para sustentar el trabajo de su ronda comunitaria, compuesta por 400 hombres y mujeres, la comunidad de Crescencio Morales inició el trámite para administrar su propio presupuesto sin la intermediación del Ayuntamiento de Zitácuaro.

“En lo que se va a aplicar ese presupuesto es seguridad y la seguridad nos ampara para resguardar nuestras familias, nuestros bosques y todo lo que consta nuestro pueblo”, comentó Erasmo Álvarez, comisario comunal.

El pasado 28 de octubre, en una asamblea a mano alzada respaldaron un gobierno de usos y costumbres; si el instituto electoral y el Tribunal Electoral de Michoacán validan su última asamblea, el Ayuntamiento de Zitácuaro deberá entregarle el dinero que les corresponde, estimado en unos 28 millones de pesos.

“Nosotros no estamos pidiendo nada que nosotros nos hayamos inventado. Nosotros también nos merecemos respeto, tenemos muchas necesidades y nosotros veremos en qué lo invertimos”, expuso María García, comunera de Crescencio Morales, en Zitácuaro, Michoacán.

 

 

Con información de Cristian Pinto y Adrián Martínez.

LLH

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