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En los últimos 30 años, el pueblo ha perdido cuatro calles. El agua se ha comido cuatro cuadras, las casas de 600 familias, seis hoteles, cuatro salones de fiestas, las oficinas de Hondutel, un laboratorio de camarón y un kínder.

La crisis climática no es una amenaza para el futuro, está ocurriendo ya. los migrantes que cruzan en caravanas por México muchos vienen huyendo de sequías e inundaciones que los expulsaron de sus comunidades, un ejemplo, es lo que ocurre en Cedeño en Honduras.

“Aquí donde estamos todo esto era pueblo, pueblo. Aquí dónde vamos había casas y todo esto el mar se lo ha ido comiendo poco a poco”, explicó Marvín Aguilar, habitante de Cedeño, Honduras

Al sur de Honduras, en la región más caliente de ese país centroamericano, hay una comunidad costeña a la que el mar ha ido cubriendo desde hace 30 años. Se llama Cedeño. 

“Hasta por aquí llegaba la playa antes. Aquí estamos como a un kilómetro y medio”, reiteró Marvín.

Techos de mansiones derrumbadas, estructuras de escuelas colapsadas, restaurantes enterrados bajo la arena y una playa llena de trozos de tabique, azulejos y ladrillos es lo único que queda de lo que un día fue, según sus habitantes, un gran centro turístico.

“Todo esto era como una entrada al pueblo, a una aldea”, detalló Aguilar.

Marvin Aguilar creció aquí. Dice que la casa de sus padres fue una de las primeras en quedar bajo el agua. Hoy lo único que tienen es un terreno en el que instalaron un restaurante que hace 15 años quedaba a un kilómetro de la playa,  ahora, el agua avanzó tanto que inclusive ya amenaza con desaparecerlo.

“Ahorita estamos en espera  dos años lo máximo que le ponemos para que estemos en el local y después hay que ver para dónde agarramos”, insistió Marvín.

Es parte del cambio climático y sus consecuencias. En la última década, Honduras fue el segundo país más afectado por huracanes, tormentas o inundaciones, según la organización Germanwatch. Además, un mapa de la Casa Blanca elaborado por el Consejo Nacional de Inteligencia indica que Honduras está dentro de los primeros tres países de mayor preocupación por la amenaza del cambio climático en Centroamérica y El Caribe, solo detrás de Guatemala y Haití.

“Cuando en El Salvador hay temblores entonces empieza el mar y cuando aquí en Nicaragua hay temblores, también. Esto es lo que ha pasado, destrucción. Ahí había un restaurante de lujo y mire cómo ha quedado. El mar lo ha hecho. la calle principal era esta, además allá daban vuelta los buses. acá entraban los buses, pero ahora por el mar, los buses ya nada más llegan hasta la escuela”, insistió Celeo Nuñez Pérez, habitante Cedeño, Honduras.

Un video de los años prósperos es el único recuerdo que tienen los habitantes de lo que fue Cedeño. En los últimos 30 años, el pueblo ha perdido cuatro calles. El agua se ha comido cuatro cuadras, las casas de 600 familias, seis hoteles, cuatro salones de fiestas, las oficinas de Hondutel, un laboratorio de camarón y un kínder.

“Estás son las paredes del kínder, donde mi hijo estuvo. Está era una base donde mi esposo mandó a poner un aro para que jugáramos basquetbol, porque aquí había una canchita”, señaló Eyvis Hernández, habitante de Cedeño.

Eyvis Hernández es hija de Alejandrina Calderón. Una mujer que en su juventud viajó a Estados Unidos para trabajar y construir el patrimonio que 15 años más tarde el mar les arrebataría. 

“Me dice hija, tanto tiempo que trabajé en Estados Unidos, tú no te imaginas cuánto trabajé, día y noche que a veces no dormía por trabajar porque tenía un sueño y era ese patrimonio que ella quería tener, pero lo tuvo y el mar se lo llevó”, detalló Eyvis.

Cedeño no es el único lugar que se está comiendo el mar Playa Punta Ratón, el edén y Los Delgaditos están pasando por lo mismo, pero no solo eso, además de comerse a los pueblos. El mar ha arrasado con los manglares y secado los pozos de agua dulce. También está propiciando una migración climática. se estima que cada año 800 hondureños salen de su país con destino a EU, España y México.

“Estás piedras que usted ve, son escombros de las casas que fueron destruidas por el mar y si usted va más allá, va a encontrar hierro, columnas, cemento”, reiteró Eyvis.

“Esa era la alcantarilla donde corría, así como usted ve corría el agua y entonces ahí está la alcantarilla que con la fuerza del mar la ha ido sacando, sacando, sacando, sacando, porque mi casa está bien adentro”, señaló.

Esto no se detiene, cada año el nivel del mar sube hasta un metro de altura y como consecuencia las casas van quedando bajo el agua.

“Al mar no le gusta esto, él se agita porque esto lo sostiene, entonces viene y pega el macanazo, porque no es como la ola, sales tranquilo, pero cuando hay esto entonces él se pone más bravo”, refirió Celeo Nuñez Pérez,  habitante de Cedeño.

“Todo esto era Cedeño antes, todo esto hay adentro todo esto era Cedeño, ahora es agua”, concluyó Marvín Aguilar, habitante de Cedeño.

 

Con información de Abraham Reza y Fernando Guillén

KAH

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