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En gran parte de México se prepara con emoción la gran fiesta de los vivos para recordar a los difuntos el 1 y 2 de noviembre.

En víspera de la celebración del Día de Muertos, en gran parte del país se preparan ofrendas y exhibiciones de catrinas; es una fiesta de los vivos para recordar a los difuntos.

En el cementerio de Hoctún, las tumbas se ven pintadas con flores, réplicas de la pirámide de Kukulkán, de la torre Latinoamericana y otros edificios.

“Lo tenemos que hacer a su gusto. Lo que la gente exija”, dijo Dagueto Coba.

Dagueto Cobá ha sido el encargado de pintar los osarios y tumbas por más de 40 años en el cementerio de la comunidad maya de Hoctún, a 40 minutos de Mérida. Los diseños plasmados fueron elegidos en vida por los que ya murieron, así como las réplicas de construcciones emblemáticas.

“Para el mundo maya, la muerte no es la desaparición de la persona, sino es el regreso a otros mundos”, aseguró Irving Berlín, director de Cultura del Ayuntamiento de Mérida.

“Cada pan representa al difunto en sí en nuestros altares, entonces si yo tengo tres difuntos que ya fallecieron, voy a poner tres panes de los más grandes y mejor decorados en el altar”, aseguró Wendy Quero Vásquez, panadera.

En la Villa de Mitla, comunidad indígena ubicada a unos 40 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, elaborar pan de muerto es un arte.

“Cuando le hacemos honor a alguna persona le adornamos su ropa, cuando tenemos una fiesta pues se adorna la casa lo más que se puede ¿no?, entre más bonito adornamos el pan, como que le demostramos más cariño a nuestros difuntos”, comentó Elías Quero Cristobal, presidente del Comité Municipal del pueblo mágico de Mitla.

“Mitla es el lugar de descanso de las almas, nosotros lo que hacemos pues, es venerarlos, es recordarlos con cariño a las personas que ya no están con nosotros”, dijo Juan Carlos Martínez, decorador de Pan.

Ahí también se exhiben catrinas y cráneos monumentales.

“Desde niño lo he realizado, todo el tiempo he vivido del campo”, dijo don Pedro, productor de cempasúchil.

Los preparativos para el Día de Muertos comenzaron seis meses atrás en los campos de Atlixco y Cholula, puebla, con la siembra desemillas de la flor de cempasúchil.

Desde hace 22 años, Nubia Reynoso y su equipo fabrican papel picado en San Salvador Huixcolotla, Puebla,donde nació este arte de cincelar el papel de china en los años 30.

“La felicidad que podemos darle a familias, ahorita, con el Día de Muertos, que ponen adorno en sus ofrendas, es algo muy bonito, es una unión, un encuentro con nuestros antepasados”, dijo Nubia Reynoso, fundadora de Artemex.

126 figuras de cartonería, elaboradas por artesanos mexicanos a lo largo de un año, narran en 26 escenas la historia de México, desde su fundación hasta la tradición de día de muertos. Es el parque Aztlán que se exhibe en la segunda sección del bosque de Chapultepec, montada por el museo Dolores Olmedo.

“Después del aire caliente llegan las lluvias, la parcela de papá creció, pero ya no es el viento caliente” se oye cantar a un interno en el penal de Santa Martha mientras danza con un traje de jaguar y otro vestido de calavera.

El área de máxima seguridad del Centro varonil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla se convirtió en un cementerio maya para el concurso de ofrendas.

Y se rindió tributo a los muertos por COVID.

 

Con información de En Punto.

LLH

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