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La primera reunión de un papa con un presidente estadounidense católico fue el 2 de julio de 1963, cuando John F. Kennedy fue recibido en el Vaticano por Pablo VI.

El papa Francisco recibirá el próximo viernes en audiencia a Joe Biden, el segundo presidente católico de Estados Unidos y con quien le unen asuntos como la lucha contra el cambio climático, pero que llega al Vaticano en un momento complicado por los ataques de la Iglesia conservadora de su país ante su posición a favor del aborto.

La primera reunión de un papa con un presidente estadounidense católico fue el 2 de julio de 1963, cuando John F. Kennedy fue recibido en el Vaticano por Pablo VI, que había sido elegido apenas unos días antes, en junio de 1963.

 

Mientras que el Vaticano no suele adelantar los temas que se abordarán, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo en un comunicado que hablarían de cómo “trabajar conjuntamente” para “poner fin a la pandemia de COVID-19, encarar el cambio climático y el cuidado de los pobres”.

Lo que se esperaba como un encuentro con el que se normalizarían las relaciones entre el Vaticano y Estados Unidos, tras las tensiones con la antigua administración de Donald Trump, sin embargo, se ha ido complicando en los últimos meses por cómo ha afrontado Biden la crisis migratoria, la salida de Afganistán -criticada por el papa- y la ofensiva de la Iglesia conservadora.

Esta audiencia se producirá solo dos semanas antes de la asamblea de otoño de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. en Baltimore que discutirá un controvertido documento sobre la Eucaristía que algunos ellos quieren aprobar para excomulgar a los políticos que están a favor del aborto legal, entre los que estarían Biden y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Pelosi visitó el Vaticano hace unos días y se reunió con Francisco en lo que definió en sus redes sociales como “un honor personal y oficial” y denominando al papa argentino “una fuente de alegría y esperanza para los católicos y para todas las personas, que anima a cada uno de nosotros para ser buenos administradores de la Creación de Dios, a actuar sobre el clima, a abrazar al refugiado, al inmigrante y al pobre, y reconocer la dignidad y la divinidad en todos”.

Por el momento, Francisco y el Vaticano han intentado de manera indirecta evitar lo que sería una grave fracturas entre católicos. A principios de mayo de 2021 se dio a conocer una carta del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal español Luis Francisco Ladaria, al presidente de los obispos estadounidenses, José Gómez, en la que se puntalizaba que “sería engañoso si uno da la impresión de que el aborto y la eutanasia por sí solas son las únicas cuestiones serias de la doctrina moral y social católica”.

Mientras que el papa ha reiterado con fuerza en los últimos días que el aborto para la Iglesia “es un homicidio”, fue más directo cuando en el vuelo de regreso de Eslovaquia dijo a los periodistas que le preguntaron sobre este asunto que él nunca excomulgaría a nadie y observó que “a veces los obispos no se comportan como pastores, sino que se inclinan a la política”.

Biden llega a Roma para asistir a la cumbre del G20, que se celebrará del 30 al 31 de octubre y también mantendrá el viernes una reunión con el jefe del Gobierno italiano, Mario Draghi, para después viajar a Glasgow (Reino Unido), del 1 al 2 de noviembre, para la cumbre sobre el cambio climático COP26.

 

Con información de EFE.

 

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