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Las quiebras personales se dispararon a un máximo de cinco años de 50.379 el año pasado, según archivos judiciales.

Muchos dueños de pequeñas empresas en Corea del Sur se reconocen en los personajes con problemas de liquidez de la popular serie “El juego del calamar” de Netflix, quienes compiten desesperadamente por ganar 38 millones de dólares, y que expone un problema de deudas que resulta demasiado familiar.

A punto de jubilarse a los 58 años, Yu Hee-sook pagó sus deudas hace tiempo, pero sigue recibiendo llamadas de agencias de cobro que amenazan con embargar sus cuentas bancarias, ya que los préstamos se consolidaron en un instrumento de inversión y se vendieron en el mercado sin que ella lo supiera.

“En Corea, una vez que te conviertes en moroso, es como si fuera fin del mundo“, dice Yu, que se las arregló con pequeños trabajos, como escribir para revistas de cine, durante los 13 años que tardó en pagar las deudas que contrajo por una película que fracasó en 2002.

“Lo único que quería era tener oportunidades para pagar la deuda, pero los bancos no te dejan ganar dinero“, añadió Yu, que se siente atrapada en un calvario de por vida, igual que los 456 concursantes de “El juego del calamar”.

Los extranjeros asocian Corea del Sur con las bandas de música como BTS y Blackpink y los elegantes teléfonos inteligentes de Samsung, pero la serie hizo aflorar un lado oscuro: un creciente endeudamiento personal, la tasa de suicidio más alta entre los países avanzados y lo extraño que es poder librarse de las deudas.

El endeudamiento récord de los hogares está impulsando la inversión privada y el crecimiento de la vivienda, pero las costumbres sociales sobre el endeudamiento a menudo borran la línea que separa los préstamos a personas de los empresariales, lo que supone una carga para los que dirigen pequeños negocios.

Las quiebras personales se dispararon a un máximo de cinco años de 50.379 el año pasado, según archivos judiciales.

La proporción de quienes se han retrasado en el pago de más de un tipo de deuda personal ha aumentado de forma constante hasta alcanzar el 55,47% en junio, desde el 48% de 2017, según cifras de los Servicios de Información de Crédito de Corea.

“Si Donald Trump fuera coreano, probablemente no podría haber llegado a ser presidente porque habría quebrado muchas veces”, dijo un abogado de Seúl, especializado en quiebras personales.

“En Estados Unidos, la deuda corporativa está más separada de la deuda personal“, agregó.

Una inadecuada red de seguridad social para los pequeños empresarios y la falta de un programa de rehabilitación para quienes quiebran suponen riesgos que descorazonan a algunos surcoreanos, además los bancos suelen ignorar un límite de cinco años para destruir los registros de insolvencia.

“Debido a las prácticas tradicionales del sector bancario, los propietarios de empresas en Corea del Sur tienen muchas probabilidades de asumir la carga de la deuda del negocio que dirigen“, dijo el juez de quiebras Ahn Byung-wook.

Los bancos a menudo exigen que los propietarios de los negocios sean garantes del préstamo de sus empresas, una práctica que el gobierno prohibió para las instituciones financieras públicas en 2018, aunque tres propietarios dijeron a Reuters que persiste entre algunos proveedores de crédito.

Los solicitantes de préstamos empresariales que tienen una mala calificación crediticia o un historial de impagos necesitan garantías de las instituciones financieras estatales en Corea del Sur.

“Culturalmente, los empresarios fracasados están estigmatizados socialmente, por lo que volver a empezar es difícil, ya que la gente no confía en ellos”, añadió Ahn, que ha pasado cuatro años en el Tribunal de Quiebras de Seúl.

“Además, los que se declaran en quiebra personal se enfrentan a una larga lista de restricciones laborales“.

El número de autónomos de Corea del Sur se sitúa entre los más altos del mundo, son una cuarta parte del mercado laboral, lo que los hace vulnerables a las recesiones. Un estudio del banco central en 2017 mostró que solo el 38% de estos negocios sobreviven tres años.

Sin embargo, a medida que las perspectivas económicas se ensombrecen y baja la oferta de buenos empleos en medio del aumento de los precios de la vivienda, muchos apuestan que la especulación es la única vía para la riqueza, y se han endeudado más que nunca para comprar acciones y otros activos.

El endeudamiento de los hogares equivale aproximadamente al PIB y alcanzó la cifra récord de 1.806 billones de wones (1,54 billones de dólares) en el trimestre de junio.

“El Gobierno fomenta las startups, pero no se ocupa de las empresas que fracasan“, dijo Ryu Kwang-han, un empresario de 40 años que salió de un programa de rehabilitación de deudores en 2019, pero que sigue teniendo dificultades para conseguir préstamos.

“¿En qué se diferencia esto de ‘El juego del calamar’ si no hay segundas oportunidades?”, agregó, en referencia a la serie que ha sido vista por 142 millones de hogares desde su debut el 17 de septiembre, según Netflix.

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