Publicado en Destacado, NACIONAL.

La venta de niñas para matrimonios forzados en Guerrero se realizan en ceremonias privadas presididas por las autoridades tradicionales de los pueblos y comunidades indígenas quienes avalan el trato.

En Guerrero, la detención y encarcelamiento de una menor de edad por parte de policías comunitarios el pasado 1 de octubre, jaló la atención sobre un problema añejo: la venta de niñas para casarlas en ciertas comunidades.

“Yo no quería casarme. Esos señores me dijeron que me iban a tratar como a una hija, que iba a ser feliz, que no lo trataremos mal, la vamos a tratar bien en nuestra casa, por eso mi papá me dio”, dijo Angélica, menor vendida para matrimonio en Guerrero.

A los 11 años, Angélica fue entregada en matrimonio al hijo de  una familia indígena na’a saavi del municipio de Cochoapa El Grande, Guerrero; cuatro años después, con 15 años cumplidos, Angélica huyó de la casa de su familia política debido, dice, al acoso sexual y al intento de violación por parte de su suegro.

“Por eso me va a violar, por eso me va a tocar porque yo voy a hacer todo lo que él diga porque me compró”, apuntó Angélica.

Hace un año, el esposo de Angélica migró a Estados Unidos; Petra Martínez, tía de Angélica y quien hizo público el caso, explica que la menor fue detenida y encarcelada por la Policía Comunitaria de Dos Ríos, tras escapar de casa de sus suegros.

“La niña ya no se quiso regresar, por eso la tuvieron mucho días en la cárcel porque no quería obedecer de regresar ahí con ellos”, apuntó Petra Martínez, tía de Angélica.

El padre de Angélica acordó en 2017 recibir 130 mil pesos para entregar a su hija en matrimonio; los suegros exigen más dinero para que la menor pueda volver con sus padres.

“Dijeron a mi papá: dile si va a volver para que se acaben los problemas. Si no va a volver va a tener que devolver todos los gastos, son 210 mil todos los gastos”, narró Angélica, una menor vendida para matrimonio en Guerrero.

El 10 de octubre pasado, autoridades estatales de Guerrero, de la Comisión de Derechos Humanos y del municipio acudieron a la Policía comunitaria de Dos Ríos para pedir la liberación de la menor. Ella y su familia tuvieron que salir de su comunidad para evitar represalias.

El de Angélica no es un caso aislado. Hermelinda Tiburcio explica que la mayoría de las mujeres na’a saavi son vendidas por sus padres. Ella fue una excepción. Huyó a los 11 años de su comunidad cuando se enteró que su padre la iba a vender.

“La venta de niñas es una violación a los derechos humanos; si una persona va y compra un animal es de su propiedad. Si a mi el hombre me compró soy de su propiedad, o sea abusa de mi, me viola, me maltrata, me grita y no tengo que decir nada porque me compró”, señaló Hermelinda Tiburcio, de la asociación Kinal Antzetik de Guerrero.

Esta práctica está focalizada en cuatro  municipios de Guerrero con población indígena: Metlatonoc, Cochoapa El Grande, Xochistlahuaca y Tlacoachistlahuaca.

“Hace muchos años esta práctica era un rito. Se entregaban dotes a la familia de la novia. Se ha venido denigrando en el momento en que esa dote se hacía en especie y se convierte en dinero y aquí es donde entra el tema de la mercantilización”, expuso Javier Rojas, exsecretario de Asuntos Indígenas de Guerrero.

En Punto tuvo acceso a videos de estas ceremonias privadas; están presididas por las autoridades tradicionales de los pueblos y comunidades indígenas quienes avalan el trato; en una mesa se pone la cantidad de dinero acordada para el matrimonio y se cuenta a la vista de todos. los montos van desde los 50 hasta los 300 mil pesos.

“Se reúne la familia de los padres, de la niña o del muchacho y ellos acuerdan un dinero en el plato, los cartones de cerveza, los refrescos, la comida, dan consejos a los que se van a casar”, detalló Hermelinda Tiburcio, de la Asociación Kinal Antzetik de Guerrero.

Guadalupe vive en una de las comunidades de Tlacoachistlahuaca;  la entregaron en matrimonio a cambio de 150 mil pesos. Hoy con 17 años de edad y un hijo de un año, decidió huir de su casa por la violencia que sufre.

“Le pagaron 150 mil pesos a mi papá y ahora quieren que los regrese. No quieren recibir los 150 mil, ahora quieren 300 mil pesos”, cuenta Guadalupe, una niña vendida para matrimonio.

Las autoridades la han enviado cuatro veces de vuelta a la casa de su esposo después de haber sido golpeada por él; tiene la esperanza de que las autoridades del Ayuntamiento y Derechos Humanos de Guerrero puedan intervenir en su caso. sus suegros pretendían tenerla amarrada hasta que su familia pagara por su liberación.

“La mamá de mi esposo andaba buscando un mecate para amarrarme. No soy su burro para que me amarre. Su burro anda libre y a mi me quiere amarrar”, señaló Guadalupe, menor vendida para matrimonio en Guerrero.

Con información de Raymundo Pérez Arellano y Fernando Guillén.

LLH

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *