Publicado en Destacado, NACIONAL.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).-“Todos nos sentimos espiados”, declaró el presidente Enrique Peña Nieto aquel 22 de junio de 2017, cuatro días después de darse a conocer que su gobierno había tratado de intervenir los teléfonos de periodistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos con el programa Pegasus, desarrollado por la empresa de origen israelí NSO Group.

“Nada más falso que eso”, insistió el priista durante una gira en Jalisco, y añadió que “ninguna de las personas que se siente agraviada puede afirmar o mostrar o evidenciar siquiera que su vida se haya visto afectada, lastimada por esas supuestas intervenciones y ese supuesto espionaje”.

Ese día, al igual que ante todos los innumerables escándalos de corrupción que caracterizaron su sexenio, Peña Nieto mintió: de la mano con Miguel Ángel Osorio Chong, entonces titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), de Tomás Zerón de Lucio, en la Agencia de Investigación Criminal (AIC), y de Salvador Cienfuegos Zepeda, titular la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) el mexiquense convirtió su sexenio en un régimen de cibervigilancia ilegal masiva.

En octubre de 2017, Osorio Chong –ahora senador por el PRI– compareció ante la Cámara de Diputados y sostuvo, firme, que “el Cisen, bajo mi responsabilidad no tenía este protocolo, este programa Pegasus, nosotros no lo adquirimos”, lo cual también era una mentira.

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