Publicado en Destacado, NACIONAL.

ESCALERAS: Señoras y señores políticos, déjense de cuentos. La tercera ola del COVID está más furiosa que antes. Peor, además, porque ahora ataca a los menores y a los chicos. Incluso, niños muertos.

Y por tanto, déjense de rollos y sigamos con las clases en línea. Simplemente, se trata de dos caminos. O se cuida y preserva hasta donde es posible la vida, o la vida se arriesga para que la llamada normalidad se restablezca y todo mundo, que caray, vuelva a clases y a las plazas comerciales y a los restaurantes y a los bares y a los bailongos y a los moteles y a la playa.

PASAMANOS: En el Instituto Politécnico Nacional hubo cordura. Clases presenciales hasta el año 2022, y en caso de que las circunstancias epidemiológicas lo permitan.

En Baja California Sur, las clases presenciales prohibidas y que nadie se ponga rijoso y belicoso.

Caray, insólito, bailongo dominical en un bar de Xalapa. Más insólito, el desfile de payasos en Xico porque, como dijera la presidenta municipal, “de cualquier forma morirán”.

CORREDORES: En el otro extremo del mundo, hasta Toque de Queda. En Francia, por ejemplo, con la tercera ola, casi casi Estado de Sitio.

Desde las 6 de la tarde a las 6 de la mañana, prohibido circular.

Y si la policía sorprende a unos franceses en la calle, primero, detenidos, y segundo, multa gravosa que hasta se arrodillarán para ser exculpados.

Más, mucho más, cuando en el mundo los países más fuertes y poderosos se disputan las vacunas.

Y como en el caso de México, y luego de la girita de Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores, hasta la empresa Pfizer anunció que reduciría la entrega de medicinas COVID a México.

BALCONES: Cada día, el número de personas contagiadas y muertos se multiplica en Veracruz.

En la versión oficial, equis número de infectados y fallecidos, pero en la versión extraoficial, mucho más.

El fin de semana, una vecina, abuela, y su hija, y tres nietos de otra vecina, cayeron por el COVID. Y se encerraron en casa, sin avisar, digamos, a la secretaría de Salud.

PASILLOS: Allá, los temerarios y audaces que desafíen al coronavirus. Allá quienes deseen andar de vacaciones en las playas. Allá quienes vayan a las graduaciones estudiantiles y a los bares y a los Portales y a darse el festín tradicional de la vida.

Bendiciones mil para todos.

Pero la decisión superior es de la autoridad. La secretaría de Salud federal y estatal. El presidente de la república y el gobernador.

Incluso, hasta necesita decretarse el Toque de Queda y si de pronto los opositores y conservadores lanzan discursos bravíos en contra, allá ellos.

Por encima de las pasiones partidistas está la vida de cada mexicano, de cada familia, de cada hogar.

Señores y señoras políticas, déjense de cuentos.

El país necesita mano firme, categórica, lacónica y rotunda.

VENTANAS: El COVID no está para tamales. Únicamente en el estado de Veracruz, vamos llegando a los diez mil trescientos muertos. Y a las 69 mil personas contagiadas. Se insiste, en el dato oficial, porque en el palenque público son, parecer ser, mucho más.

Entonces López Obrador necesita decretar un Estado de Emergencia así se encorajinen los partidos opositores y las cámaras empresariales y los dueños de colegios particulares y los anexos y conexos.

¡Déjense de rollos, señores, y de estar politizando el coronavirus!

Los días y noches son duros y rudos y ni modo de seguir haciéndose patos…

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