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El Anexo 23 del Capítulo Laboral del T-MEC abre la puerta a los sindicatos de Estados Unidos y Canadá para bombardear a México con demandas de revisiones obrero-patronales, como las que el país enfrenta en los casos de General Motors en Silao y Tridonex en Matamoros.

El Anexo 23 del Capítulo Laboral del T-MEC abre la puerta a los sindicatos de Estados Unidos y Canadá para bombardear a México con demandas de revisiones obrero-patronales, como las que el país enfrenta en los casos de General Motors en Silao y Tridonex en Matamoros. Consultados al respecto, especialistas en estos temas exponen los puntos débiles del gobierno mexicano para hacer frente al problema, entre ellos la lenta puesta en marcha de la reforma laboral y la operación de funcionarios inexpertos.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- A un año de la actualización del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la economía más poderosa del mundo ya llevó a nuestro país ante el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) que está incluido en el acuerdo comercial.

Presionado ante futuras solicitudes de revisiones obrero-patronales, como es el caso de las plantas de General Motors (GM) en Silao, Guanajuato, y Tridonex en Matamoros, Tamaulipas, y una lenta puesta en marcha de la reforma laboral, el gobierno mexicano participa en ese mecanismo con funcionarios improvisados, a diferencia de sus pares estadunidenses.

 

Kenneth Smith Ramos, socio de la consultoría Agon-Economía-Derecho-Estrategia, e inicial jefe de la negociación técnica del T-MEC, advierte en entrevista con Proceso:

También maestro en economía internacional por la Universidad Johns Hopkins, School of Advanced International Studies, considera que el capítulo laboral en cuestión es el más avanzado de la relación comercial de América del Norte.

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