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La diseñadora Aydée Varela, autora de los Libros de Texto Gratuitos de la SEP, cambió el papel de la imprenta por el lienzo de las chamarras para mascotas y sus dueños

CIUDAD DE MÉXICO.

Durante nueve años, Aydée trabajó de manera intermitente en la Secretaría de Educación Pública (SEP), realizó parte del programa de estudios y diseñó los exámenes de plazas docentes para artes visuales e historia del arte. Al día de hoy tiene 24 libros publicados a nivel nacional por la SEP y por editoriales privadas.

Sin embargo, esa carrera prometedora y en ascenso comenzó a irse en declive cuando llegó la pandemia y el gobierno federal dejó de pagar a los autores por la elaboración de los Libros de Texto Gratuitos.

Aydée es una artista visual de 35 años, quien comenzó a pintar desde los 13. Luego entró a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda, donde estudió artes visuales. A partir de ahí, su carrera sólo parecía ir escalando y sus proyectos eran inagotables.

Antes de graduarse de La Esmeralda, expuso su obra: Japón guiando al progreso, en la XIV Bienal de Pintura Rufino Tamayo, siendo la más joven, con 20 años, y mujer, algo poco común. Esta vitrina se considera una de las más importantes en México entre pintores y el círculo de arte.

Japón guiando al progreso, que atesora en la pared principal de la sala de su casa está inspirada en la obra clásica, La libertad guiando al pueblo, del pintor Eugène Delacroix, y fue seleccionada para la colección de seis tomos, llamada Las Artes Plásticas y Visuales en los Siglos XIX y XX en México, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta, donde se recopila lo más importante y significativo del arte mexicano de estos siglos.

La teórica y crítica de arte, Luz María Sepúlveda, integró a Aydée Varela en el capítulo dedicado a los artistas promesa contemporáneos.

“Yo lo que hago es una tendencia, que se llama apropiacionismo cultural, que prácticamente se cuestionan ¿si ya está todo hecho, qué hago con eso? Entonces, empiezo justamente a recuperar en Japón todos estos personajes con los que había crecido, con las historietas que había leído desde niña, Mario Bros y Lugi, Superman, la princesa Peach, Snoopy o Astro Boy”, explicó la artista.

A la par de la Bienal de Rufino Tamayo, comenzó a dedicarse a la revisión de materiales educativos. Dos años más tarde, de entrenarse editando Libros de Texto Gratuitos, se convirtió en la autora nacional de los libros de Apuntes de Artes Visuales para telesecundaria, que son una colección de tres libros y que tienen 15 millones de ejemplares distribuidos a nivel nacional. Estos materiales fueron los pioneros en las artes visuales en el país.

“Un día me dijo un maestro, que para ellos era como su biblia en las artes visuales”.

Además de ser autora del Fichero didáctico. Imágenes para escuchar, sentir y crear, su suerte cambió para mal cuando cancelaron las conferencias con docentes del norte del país y los talleres que tenía pactados.

Luego quebraron editoriales privadas en la Ciudad de México y otras, simplemente echaron para atrás los proyectos que tenían planeados para sobrevivir a la crisis económica.

Y por último, Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos (DGME) de la SEP, respondió desde su púlpito que no se pagaría a los autores de los libros de texto para evitar “malas interpretaciones” ante el vigente periodo electoral y quienes colaboran sin un pago “deben sentirse emocionados”.

“Iban pasando los meses y lo único que veía es que se bajaba mi cuenta bancaria. Justamente había viajado a Guadalajara para tratar de hacer un proyecto, pero me dijeron ‘no vamos a producir nada’. Cuando iba en el vuelo, literal, solo pensaba y ahora cómo voy a hacer para pagar las cuentas y seguir viviendo”, recordó Aydée.

En medio de la incertidumbre y, en pleno vuelo, sabía que su habilidad era pintar, así que tendría que explorar sus talentos para sobrevivir.

Al aterrizar en la Ciudad de México, lo primero que hizo fue bocetar la chamarra de su perro chihuahua. Pintó su cara en la mezclilla con pincel y pintura textil.

Pensó en vender ropa personalizada para mascotas y sus dueños para generar ingresos, sobrevivir y crearse el trabajo, que ya no encontraba en las editoriales ni en la SEP.

La marca se llamaría Dogue, por Dog, de perro y Vogue, la revista de modas.

“Se me ocurrió, que el eslogan sería ‘moda real para perros reales’, porque es una moda para nuestros reyes de la casa, pero para perros reales, de la cotidianidad, que pasean por calles de la ciudad”.

No podría existir un perro más real que Tintoretto, nombrado así por Aydée, en honor al pintor italiano renacentista, y que de cariño es conocido como Tinto, el cual es adoptado. Era muy golpeado.

“Tinto ha sido un gran maestro de cuatro patas que llega a mi vida. Viene a enseñarme, que nunca es tarde para volver a empezar, para reinventarse, volver a crear, y para volver a soñar”.

Con la chamarra personalizada de Tinto, Aydée creó el Instagram para estos diseños: @doguebyaydeevarela.

Con sólo una publicación y sin ser influencer, recibió casi 60 mensajes preguntando dónde había comprado la chamarra o quién la había diseñado. Así comenzaron sus primeros pedidos.

Descubrió que cada pedido estaría cargado de amor. Cada vez que alguien la contacta para comprar una prenda, de inmediato le comparten la historia de cómo llegó la mascota a su vida y el amor que representa en su familia.

Estas chamarras se han convertido en una obra de arte, que hasta una clienta, decidió enmarcar.

 

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