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Son más de 40 mil cruces diarios a pesar de que sólo son esenciales, residentes y ciudadanos quienes pueden ingresar a Estados Unidos o personas con visa para trabajar

Unos se meten a la línea sin formarse por desesperación…

«Usualmente se hacía hace mucho pero ahora se está haciendo muy lento, no creo que es culpa de tanta gente, creo que es culpa de los oficiales, están muy lentos los oficiales, quien sabe, nada más quieren dicen hay que dejarlos cruzar menos y van a decir ya no van a querer cruzar», señaló Yeslie Murrieta, una trabajadora afectada.

Filas de hasta 9 kilómetros, la espera se hace eterna hasta 6 horas para cruzar a Estados Unidos por la Garita de San Ysidro… Tanto en automóvil como de forma peatonal… el estrés y la ansiedad por la espera es un común entre la población que vive en Tijuana y trabaja en San Diego, California, las razones dicen algunos, es menos cantidad de personal de Aduanas y Protección Fronteriza.

«Este año ha sido 5 horas, ayer hice 4 horas, una locura, no sé qué está pasando… Una vez me dijeron hay mucho menos gente, desde hace como un mes se está poniendo increíble la línea, la gente tratando de meterse», mencionó Oscar Ponce, trabajador nicaragüense en Tijuana.

Más de 40 mil cruces diarios a pesar de que sólo los cruces son esenciales, residentes y ciudadanos pueden ingresar a Estados Unidos o personas con visa para trabajar usuarios de la garita coinciden que es necesario resolver el problema que afecta el tráfico y la dinámica diaria de ambas ciudades.

“Está afectando a la gente de allá, a la gente de Tijuana todos estamos aquí por tener una mejor vida que en Estados Unidos porque la renta allá está carísima, ayudamos a la economía de San Diego, de Tijuana somos bifronterizos, cómo afectamos nosotros esta línea, afectamos a la gente de Tijuana», añadió Oscar.

Otros como Pedro Preciado quien lleva más de 20 años como vendedor en la Garita de San Ysidro le atribuye la espera a los intentos de cruce intempestivos a los migrantes centroamericanos.

«Es el motivo de los centroamericanos que quieren cruzar a fuerza, inclusive antier un señor se rayó su carro solo, todos se quejan de 3, 4, o 5 horas, hay unos que se avientan a estas horas, en la tarde unas 6 horas, amanecer de domingo para el lunes se pone muy lenta la fila», opinó Pedro Preciado, un vendedor en la garita.

Esta es la escena diaria que padecen los habitantes de una región binacional que comparten la problemática cotidiana para ingresar a Estados Unidos.

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