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En el noticiero de Ciro Gómez Leyva, el joven agredido contó cómo Saúl Huerta trató de ofrecerle dinero para que guardara silencio, pero él no aceptó

El menor de edad presuntamente agredido sexualmente por el legislador morenista Saúl Huertareveló cómo sucedieron los hechos y recuerda que no pudo gritar, defenderse ni “quitarse de encima al diputado” pues, tras beber un refresco que le dio, se sintió mal y no pudo hacer nada.

En el noticiero de Ciro Gómez Leyva, el joven contó cómo el diputado poblano trató de ofrecerle dinero para que guardara silencio, pero él no aceptó diciendo, “yo no quiero dinero, lo que quiero es justicia”, después de despertar y que lo mantuviera retenido en una habitación de la colonia Juárez, en la que fue violentado sexualmente.

El joven relató que el miércoles pasado fue a un Oxxo con el diputado para hacer una recarga telefónica y mantenerse en comunicación con sus padres, que viven en Puebla. Tras esto, Huerta hizo la recarga, le compró un refresco al joven y se trasladaron en un auto al hotel donde el diputado le había dicho a la víctima que se hospedarían, cada uno en su propia recamara.

Al beber el refresco “me supo amargo, amargo. Ya de ahí no pude. Me intentaba parar y me sentía muy mareado”, dijo el menor de edad y agregó que aunque le sorprendió que sólo hubiera rentado una habitación de una sola cama llegó a acostarse, pues no podía sostenerse en pie y se sentía muy mal.

“Llego me acuesto, el diputado se mete al baño y cuando sale, el diputado Saúl Huerta sale totalmente desnudo” para recostarse al lado del joven y hacerle tocamientos por unos 10 minutos, en los que “me bajó el pantalón hasta las rodillas. Empezó a hacer manipulación con mi pene y agarraba mi mano y la ponía en su pene”.

A pesar que el joven quiso gritar y moverse de la cama, el estado en que estaba no le permitió defenderse y el legislador “me puso recostado boca arriba. Veo que se para y ahora sí se sube encima de mí y mis piernas quedan en medio de sus piernas. En ese momento agarra saliva, la pone en su pene y mi pene lo coloca directamente en su recto y empieza a hacer movimientos de arriba para abajo”.

La presunta víctima de abuso sexual manifestó a la reportera que lo entrevistó que recuerda que intentó gritar y decirle a Saúl Huerta que se quitara de encima, pero no pudo y “recuerdo que me decía más rápido hijo, más rápido hijo, pero yo ya no podía, no estaba ya bien de mi cabeza”.

Una vez que el menor agredido se quedó dormido y recobró la conciencia contó que se vistió, fue al sanitario, hizo su maleta e intentó huir del hotel, pero “él no me dejaba salir hasta que le dije: bueno no voy a decir nada; déjeme salir ya me quiero ir de aquí”.

Después, salió del hotel, llamó a su madre, le contó lo sucedido y buscó una patrulla por indicaciones de su mamá. Una vez que ubicó a unos oficiales y contó lo sucedido, acudieron al hotel en busca del legislador quien abrió la puerta y el ver a los oficiales intenta cerrar diciendo “estoy desnudo déjenme cambiarme” y minutos después es detenido y remitido a la fiscalía.

¿Cómo conoció el joven al diputado?

El menor, presuntamente abusado, fungía como asistente del legislador poblano en la Cámara de diputados, puesto al que llegó, relató el joven porque “me prometió que me iba a meter a la BUAP, que entraría a un curso de inglés, que me enseñaría a manejar, que me iba a convertir en su secretario personal”.

No obstante, el joven trabajaba para el diputado con permiso de su madre, la señora Guadalupe Lezama, quien contó en entrevista que conocieron al legislador en un tianguis en Puebla, lugar al que acudió a dejarles una despensa en apoyo porque el marido de Guadalupe estaba convaleciente en el hospital por padecer Covid-19.

“Yo lo conocí el 11 de abril trabajando en un tianguis en Puebla”, dijo Guadalupe y contó cómo su hijo envió un mensaje al legislador con la ubicación del tianguis al que acudió a dejar la ayuda y conoció al menor al cual ofreció empleo en el equipo de su campaña de relección para la diputación del distrito 11 de Puebla.

“Le comenté (a su hijo) que si quería trabajar en su campaña volanteando, poniendo lonas y mi hijo dijo que sí”, pues el menor vio una oportunidad para ayudar a su familia. “Sí mamá quiero ir, quiero conocer quiero crecer (le dijo su hijo); y yo le permití ir, pero eso no significa que yo le autorizara un abuso sexual”, agregó Guadalupe Lezama.

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