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Dora y Bonifacio, dos abuelitos de más de 60 años, sobreviven con la venta de bolsitas de nopales y la recolección de PET. Son originarios del municipio de Angel R. Cabada, del mismo sitio que es Don Goyo, quien a sus 94 años tenía que trabajar cortando caña para mantenerse.

Las historias se entrelazan. El destino es tejido por Karla Patricia Obil Mayoral, quien compartió con esta pareja algo del apoyo que llegó de más para Don Goyo: huevo, leche, aceite, arroz, atún…

HABITAN UNA CHOZA QUE PARECE QUE SE VA A CAER

 

Estos adultos mayores, Teodora Clara Fernández, de 61 años, y Bonifacio Sandoval Apolinar, de 67 años, habitan en una choza, con techo de lámina, paredes –si así se les puede decir– de trozos de madera y pedazos de lámina.

En ese espacio ubicado en Angel R. Cabada hay una nopalera, de ahí Dora corta los nopales que sale a vender por 10 pesos en bolsitas.

En esa choza que parece que se va a caer, Bonifacio cuenta que sufrió un accidente y que desde hace tres años está imposibilitado para trabajar. Fue en los cañales; un mal día y Don Boni se quebró el brazo izquierdo, se fracturó el hombro y se lesionó tres costillas.

Pero para ellos no hay mal día. Del rostro de Dora no se borra esa sonrisa contagiosa; en don Bonifacio hay esperanza de que vendrán tiempos mejores.

 

 

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