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El fraude ocurre el 50% de las veces cuando se compra el pescado en una pescadería y 2 de cada 5 veces en restaurantes

Durante la cuaresma, aumenta el consumo de pesacado, principalmente de marlín y el huachinango, pero también la sustitución de especies por variedades de menor valor.

Según una investigación realizada por la organización Oceana México, se descubrió que, en las ciudades de Ensenada, Guadalajara y Mérida, hay un alto porcentaje de sustitución de especies por variedades de menor valor en 49% de las pescaderías y 38% de los restaurantes.

La investigación, realizada con pruebas genéticas a 174 muestras, reveló que el marlín es sustituido en el 100% de los casos, comúnmente por atún o tiburón mako, una especie catalogada en peligro por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza.

Por ello, el marlín es catalogado como el maestro del disfraz, seguido por el huachinango con 88% y la curvina con 53%.

En el caso del huachinango, el remplazo fue por la tilapia o basa, que son hasta 7 veces más baratos, y que en la mayoría de las ocasiones son productos importados de baja calidad, lo que impacta en los bolsillos de los consumidores y en la cadena productiva nacional.

Según el reporte, un kilo de robalo o huachinango puede costar 490 o 412 pesos, respectivamente, cuando en realidad dan tilapia, cuyo precio es de 68 pesos por kilo.

El engaño al consumidor de pescados en México es una constante debido a la falta de trazabilidad en las pesquerías, para dar seguimiento a los productos desde que salen del mar hasta que llegan a la mesa.

“No sabemos qué sucede, entra el pescado y cuando llega a nuestro plato no tenemos mucha idea, ni siquiera de qué especie es, vamos a un restaurante y pedimos huachinango o pedimos atún o marlín o robalo y no sabemos si lo que nos están dando es lo que pedimos, si es por lo que estamos pagando y esto genera un gran problema, porque no sabemos exactamente qué es lo que estamos pescando, por qué canales atraviesa, ni qué es lo que le está llegando a la gente”, refirió Renata Terrazas, directora Ejecutiva de Oceana en México.

El fraude ocurre el 50% de las veces cuando se compra el pescado en una pescadería y 2 de cada 5 veces en restaurantes.

A pesar de que el estudio no fue realizado en la Ciudad de México, es importante identificar tanto el marlín como el huachinango.

Oceana México recomendó que mientras no se tenga total transparencia sobre el origen de los pescados, se pueden comprar completos y estar presentes en el momento de que sean fileteados y en el caso de los restaurantes, pedir al mesero que lleve a la mesa el pescado completo antes de ser preparado.

“Mire, para nosotros la característica del marlín es el color, siempre nos llega ahumado, es rara la ocasión en que llega fresco y viene empacado al alto vacío, al ser un pescado grande, viene porcionado ya, pudiera confundirse con el atún, pero cambia mucho el color, es una característica el color inconfundible…entonces sería casi imposible, pero sí hay quien te puede engañar”, refirió Alejandro García, trabajador de pescadería.

Con información de Cinthya Marín

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