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El presidente republicano Donald Trump dejó Washington el miércoles, antes que el demócrata Joe Biden tome juramento como el presidente número 46 de Estados Unidos para asumir el timón de un país acosado por profundas divisiones políticas y azotado por una agresiva pandemia de coronavirus.

Biden, de 78 años, se convertirá el presidente de mayor edad en la historia del país, en una ceremonia reducida en Washington que se ha despojado en gran medida de su pompa habitual, tanto por el coronavirus como por las preocupaciones de seguridad tras el asalto del 6 de enero al Capitolio, perpetrado por partidarios del mandatario saliente.

Trump dejó la Casa Blanca con su esposa Melania apenas después de las 8 de la mañana hora local en un helicóptero camino a un evento de despedida en la base Andrews de la Fuerza Aérea, donde dijo a sus seguidores «volveremos de alguna forma» y mencionó los logros de su administración antes de volar a Florida.

En el sitio no había republicanos de alto perfil, incluyendo el vicepresidente Mike Pence, para despedir al mandatario.

Biden arribó al Capitolio poco después de las 10: 30 hora local tras una visita a la iglesia, donde se encontró con los líderes republicanos del Senado y la Cámara deRepresentantes, Mitch McConnell y Kevin McCarthy.

El rechazo del presidente a saludar a su sucesor antes de la asunción del cargo representa un quiebre con más de un siglo y medio de una tradición política, que es considerada como una manera de ratificar el carácter pacífico de la entrega del poder.

El presidente, sin embargo, dejó una nota para Biden en el Salón Oval, según un funcionario de la Casa Blanca, pese a que aún no se sabe qué es lo que dice.

Con sólo un pequeño número de asistentes presentes, el demócrata prestará juramento ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, poco después del mediodía, colocando su mano sobre una Biblia antigua que ha estado en la familia Biden durante más de un siglo.

Su compañera de fórmula, Kamala Harris, hija de inmigrantes de Jamaica e India, será la primera persona negra, la primera mujer y la primera estadounidense de origen asiático en ocupar la vicepresidencia tras ser investida por la jueza Sonia Sotomayor, la primera integrante de origen latino de la Corte Suprema.

La ceremonia se desarrollará frente a un Capitolio fortificado tras el asalto de una turba de seguidores de Trump hace dos semanas, alentados por afirmaciones sin pruebas de que la elección de noviembre le fue robada. La violencia, que dejó cinco muertos, llevó a la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, a votar por una impugnación a Trump, la segunda en sumandato.

Miles de soldados de la Guardia Nacional estaban elmiércoles desplegados en torno al Capitolio, donde el alambre depúas coronaba las vallas altas. Tanto invitados como miembros dela prensa pasaron por múltiples puntos de control. El accesoestaba estrictamente limitado y requería una prueba COVID-19realizada por el Gobierno.

El expresidente Barack Obama y su esposa, Michelle, llegaronalrededor de las 10 de la mañana. Se esperaba que asistieran losexpresidentes George W. Bush y Bill Clinton, así como elvicepresidente Mike Pence y otros importantes líderesrepublicanos.

En lugar de una multitud de espectadores, la ExplanadaNacional estará cubierta por casi 200.000 banderas y 56 pilaresde luz que representan a personas de los estados y territoriosde Estados Unidos.

«EL ALMA DE ESTADOS UNIDOS»

Biden, quien ha prometido «restaurar el alma de EstadosUnidos», pedirá en su discurso inaugural la unidad estadounidense en un momento de crisis, según asesores.

Perderá poco tiempo tratando de pasar página sobre la eraTrump, dijeron los asesores, firmando una serie de 15 acciones ejecutivas en su primer día en el cargo sobre temas que vandes de la pandemia hasta la economía y el cambio climático.

Las órdenes incluirán mascarillas obligatorias en las propiedades federales, volver a unirse al acuerdo de París y poner fin a algunas prohibiciones de viaje a países con mayoría musulmana.

Se espera que Pence, los ex presidentes George W. Bush,Barack Obama y Bill Clinton, y tanto McCarthy como McConnellasistan a la ceremonia.

Trump, quien se ha ido aislando más en los últimos días demandato, no ha reconocido formalmente aún el resultado de la elección del 3 de noviembre.

En sus comentarios finales como presidente el miércoles,Trump enumeró sus éxitos, incluido el «milagro médico» que produjo una vacuna contra el coronavirus en menos de un año, y dijo que ocupar la presidencia fue su «mayor honor». No mencionóa Biden por su nombre.

»Que tengan una buena vida, nos veremos pronto», dijo Trump antes de abordar el Air Force One para dirigirse a su club Mar-a-Lago en Florida.

El mandatario emitió más de 140 indultos y conmutaciones en sus últimas horas en el cargo, incluido un indulto para sue xasesor político, Steve Bannon, quien se declaró inocente de los cargos de estafar a partidarios de Trump como parte de un esfuerzo por recaudar fondos privados para un muro fronterizo deMéxico.

Pero Trump no emitió indultos preventivos para él o losmiembros de su familia, luego de especulaciones en torno a que podría hacerlo.

HITOS SOMBRÍOS

La toma de posesión de Biden es el cenit de una carrera decinco décadas en el servicio público que incluyó más de tres décadas en el Senado de Estados Unidos y dos mandatos como vicepresidente bajo el expresidente Barack Obama.

Pero enfrenta crisis superpuestas que desafiarán incluso a alguien con su experiencia política.

La pandemia en Estados Unidos alcanzó un par de hitos sombríos en el último día completo de Trump en el cargo elmartes, llegando a 400 mil muertes y 24 millones de infectados, la cifra más alta de cualquier país. Millones de estadounidenses están sin trabajo debido a cierres y restricciones relacionadoscon la pandemia.

Biden se ha comprometido a poner todo el peso del gobierno federal en la crisis. Su principal prioridad es un plan de 1,9 billones de dólares que mejoraría los beneficios por desempleo y proporcionaría pagos directos en efectivo a los hogares.

El monto requerirá la aprobación de un Congresoprofundamente dividido, donde los demócratas tendrán escasasventajas tanto en la Cámara como en el Senado.

Las medidas ejecutivas del miércoles, por el contrario,están destinadas a promover las prioridades de Biden sin necesidad de legislación.

El presidente establecerá una nueva oficina en la Casa Blanca que coordine la respuesta al coronavirus, revocará el permiso otorgado al polémico oleoducto Keystone XL y pondrá fina la declaración de emergencia de Trump que ayudó a financiar un muro fronterizo en México, entre otras órdenes.

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