Publicado en Destacado, INTERNACIONAL.

María Rico Sharma se quitó su mascarilla para poder despedirse

María Rico Sharma, una mujer de 76 años de edad, murió tomando la mano de su hija Anabel, de 49 años de edad. Ambas estaban contagiadas por COVID-19 y fueron internadas en el hospital Leicester Royal Infirmary de Inglaterra.

La foto de un último adiós entre una madre y su hija le está dando la vuelta al mundo después de que una de ellas muriera 24 horas después de que la imagen fuera tomada.

Tanto María Rico Sharma, como Anabel Sharma, dieron positivo a COVID-19 e iniciaron así una ardua batalla por reponer su salud.

Debido a la condición y edad en que María se encontraba, las posibilidades de restaurarse eran más complejas, sin embargo esto no impidió que las dos se mantuvieran unidas hasta el último momento.

“Mi mamá les pidió que le quitaran la máscara y ellos dijeron: ‘Una vez que nos quitemos esto, ya estará. No tendrás mucho tiempo’. Ella dijo: ‘Sí, lo sé, pero ya tuve suficiente’”, relató Anabel.

Para medios internacionales, la mujer de 49 años comentó que el momento en que su madre tuvo que partir fue desgarrador, pero que ahora sabe que ella está tranquila porque no murió sola.

“Tuvimos unos cinco minutos con ella cuando pudo hablar, luego perdió el conocimiento. Nos dijo que no tenía miedo de morir, que estaba lista. Me dijo que tenía que luchar porque tenía niños en casa”, detalló.

Por otra parte Susan Sharma, la hermana de Anabel, también tuvo oportunidad de despedir a su mamá, pues se le permitió estar en el lugar utilizando equipo de protección personal.

“Le sostuvimos la mano hasta el último aliento. Me reconforta saber que pudimos estar con ella y sé que también trajo consuelo a mi madre”, mencionó.

Según información obtenida tras la muerte de María, la familia se contagió después de que el hijo de 12 años de Anabel adquiriera el virus tras su regreso a la escuela en septiembre.

Días después de que él presentara síntomas, tanto María como Anabel, su esposo y otros dos de sus hijos, de 22 y 10 años, se enfermaron.

María y Anabel comenzaron a recibir oxigeno en octubre, dos semanas después María tomó la decisión de firmar una orden de “No resucitar” en caso de que su escenario se complicara.

“Nunca pensé que el Covid-19 nos golpearía, pero lo hizo. La velocidad con la que arrasó con nuestra familia fue aterradora… no es como la gripe; la gente está muriendo, o si son sobrevivientes como yo, es posible que nunca vuelvan a ser los mismos”, finalizó Anabel.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *