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CIUDAD DE MÉXICO.

En México, 900 mil niños de entre sólo 5 y 14 años de edad trabajan por debajo de la edad permitida por la ley, pero además 700 mil lo hacen en ocupaciones peligrosas para su salud y su desarrollo.

En tanto, 1.1 millones de adolescentes de  entre 15 y 17 se  desempeñan  también en labores peligrosas como la construcción, la minería, en bares, cantinas o en el campo

Además, 1.3 millones de niñas, niños y adolescentes  trabajan en actividades domésticas sin remuneración en sus propios hogares en condiciones no adecuadas durante horarios prolongados o en un medio insalubre.

De acuerdo con los resultados  de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2019, en total 3.3 millones de niños de entre 5 y 17 años de edad realizaron un trabajo infantil durante ese año, lo que representa el 11.5% del  total de la población en dicho rango de edad (28.5 millones).

De ellos, 61.1% son hombres y 38.9% mujeres, según la encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en colaboración con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Sabemos que las tasas de trabajo infantil más elevadas en nuestro país en el 2019 se observaron en estados como Oaxaca, con 21.5% y en Puebla y en Chiapas con 18.3%; en el otro extremo del espectro, las menores tasas de trabajo infantil se localizaron en Baja California y en la Ciudad de México, con 5.3 y 5.4%, respectivamente”,  destacó Julio Santaella, presidente del Inegi.

Pese al ligero incremento del trabajo infantil, entre 2017 y 2019 —que pasó del 11 al 11.5%—, la ENTI 2019 refiere  que la  tasa de ocupación infantil en actividades económicas no permitidas se redujo del 11.5% en 2007 a 7.1% el año pasado.

Al respecto, Luisa María Alcalde, secretaría del Trabajo y Previsión Social, reconoció que la pandemia de la covid-19 va incrementado la dimensión del desafío de erradicar el trabajo infantil en el país.

“Se trata de un problema donde hay que atender las causas, y las causas precisamente están focalizadas en la desigualdad, en la pobreza, en la necesidad de muchos de estos niños de tener que salir de estudiar para poder colaborar con los ingresos familiares”, aseveró.

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