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Major, un perrito rescatado de un refugio será uno de los nuevos inquilinos de la Casa Blanca, una vez que Joe Biden y su esposa Jill se muden a la residencia presidencial.

Algunos medios están presentando a Major como el primer perro rescatado que vivirá en la Casa Blanca, pero no es así.

A diferencia de Trump y Melania, que no tienen Mascotas, los Biden son propietarios de dos perros de raza pastor alemánChamp y el citado Major.

El presidente Lyndon B. Johnson tuvo un perro llamado Yuki que fue encontrado por su hija en una gasolinera de Texas el Día de Acción de Gracias en 1966.

El perro favorito de LBJ era un rescatado llamado Yuki, un mestizo blanco que había sido abandonado por su dueño en una gasolinera en la ciudad natal de LBJ, Johnson City, Texas”, escribió el nieto de Johnson, Lyndon Nugent, según el Museo Presidencial de Mascotas.

Compartían un vínculo muy significativo que personificaba el espíritu estadunidense: solo en Estados Unidos podría un niño pobre de Johnson City terminar en la Casa Blanca”, agregó Nugent en su escrito.

DE PERRO DE LUJO A UNO DE REFUGIO

En 2008, los Biden compraron a Champ y el caso se volvió un escándalo debido a que la futura familia presidencial adquirió a su mascota en un criadero de alta gama.

Pero diez años después ambos optaron por acudir a la Asociación Humanitaria de Delaware, tierra natal de Joe, donde encontraron al cachorro Major en 2018.

La asociación contó a los Biden que Major llegó ahí junto a sus hermanos recién nacidos en un estado muy malo de salud, pero por fortuna, al final, todos llegaron a encontrar un hogar.

Y aunque decididamente no es un perro, al menos otra mascota presidencial tuvo raíces callejeras: Socks, el famoso gato blanco y negro de la familia Clinton, era originalmente uno callejero que saltó a los brazos de Chelsea Clinton en Arkansas.

Fuente: Excelsior

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