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La suerte de la elección presidencial pendía de un hilo este miércoles, mientras las campañas del presidente Donald Trump y su rival demócrata Joe Biden volvieron a pronosticar sus respectivas victorias, a pesar de que aún no hay resultados definitorios.

Trump y Biden se disputan aún tres estados –Wisconsin, Michigan y Pensilvania– que podrían resultar cruciales para determinar quién va a la Casa Blanca.

No estaba claro cuándo se conocería el resultado final.

El exvicepresidente llevaba una leve ventaja en Wisconsin, pero demasiado estrecha para declarar un ganador. Restaba contar cientos de miles de votos en Michigan y Pensilvania.

Sin embargo, la campaña del candidato demócrata Joe Biden dijo que el exvicepresidente de Estados Unidos estaba en camino de ganar las elecciones, porque anticipa victorias en los estados clave de Michigan, Wisconsin y Pensilvania.

La directora de la campaña, Jennifer O’Malley Dillon, dijo que esperaba que Biden tuviera más de 270 votos electorales en la tarde el miércoles.

O’Malley Dillon dijo a los periodistas que creía que Biden ya había ganado Wisconsin y esperaba que ganara Nevada.

Por su parte, la campaña del presidente Donald Trump dijo que seguiría adelante con los esfuerzos legales para garantizar que únicamente los votos que fueron emitidos legalmente sean contados, y se mostró confiado en que el republicano se quede con la victoria.

Si contamos todos los votos legales ganamos, el presidente gana», dijo Bill Stepien a periodistas en una conferencia telefónica.

La elección se realizó contra el trasfondo de una pandemia que ha matado a más de 230 mil estadunidenses y eliminado millones de empleos.

Los dos candidatos dedicaron meses de campaña a presentar visiones drásticamente distintas del futuro de la nación y los votantes respondieron: más de 100 millones de ciudadanos votaron anticipadamente.

Pero al finalizar la noche los márgenes eran sumamente estrechos, con victorias para cada candidato en los estados más disputados.

Trump ganó Florida, el más grande de los estados indecisos, mientras Biden lo hizo en Arizona, un estado que los republicanos confiaban ganar.

Ninguno alcanzó el mínimo de 270 votos en el Colegio Electoral.

Trump insólitamente se declaró ganador y dijo que recurriría a la Corte Suprema para detener el recuento. Estaba poco claro qué medida legal intentaría tomar.

En breves declaraciones a su partidarios en Delaware, Biden exhortó a tener paciencia y dijo que la elección “no termina hasta que se cuenta cada voto, todas las boletas”.

Los recuentos suelen continuar más allá de la jornada electoral y cada estado determina cuándo termina el recuento.

En las elecciones presidenciales, una fecha clave es aquella de diciembre en la que se reúnen los electores. Esa fecha la determina una ley federal.

Varios estados permiten aceptar votos por correo después de la jornada electoral siempre que el matasellos lleva fecha como máximo del 3 de noviembre. Es el caso de Pennsylvania, que admite las boletas que llegan hasta tres días después.

El gobernador de Pensilvania, Tom Wolf, tuiteó que faltaba contar más de un millón de votos y que “prometió a los votantes de Pensilvania contar cada voto y es lo que haremos”.

Trump aparentemente insinuó que no se deberían contar esos votos y que bregaría por esa decisión ante la corte. Pero expertos en derecho pusieron en tela de juicio esa declaración.

Yo no veo cómo podría ir directamente a la Corte Suprema para detener el recuento de votos. Podría haber recursos en distintos estados y algunos podrían llegar a la Corte Suprema. Pero las cosas no funcionan así”, dijo Rick Hasen, profesor de derecho y ciencias políticas en la Universidad de California-Irvine.

Fuente: Excelsior

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