Publicado en ACAYUCAN, Destacado, NACIONAL, REGIÓN SUR.

Florentino Cruz Martínez

Antropólogo / Columnista

El pasado 12 de septiembre el Papa Francisco nombró al obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla, Mons. Fidencio López Plaza, obispo electo de la Diócesis de Querétaro. El 19 de octubre, en la catedral de esa ciudad, se efectuó la ceremonia de profesión de fe y juramento de fidelidad; y el día 20, en el seminario conciliar de Querétaro, tendrá lugar la toma de posesión canónica.

A partir de ese momento, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, la Diócesis de San Andrés Tuxtla quedará vacante por traslado del obispo. El gobierno de la Diócesis pasará al colegio de consultores que elegirá –antes de ocho días a partir del momento en que reciba noticia de la vacante– al administrador diocesano. Este debe ser “un sacerdote que destaque por su doctrina y prudencia”, regirá temporalmente la Diócesis y su función cesará cuando el nuevo obispo tome posesión de la Diócesis.
En el último año tres diócesis mexicanas se encuentran en sede vacante: Parral, Chihuahua, desde el 6 de noviembre de 2019, al ser nombrado Mons. Eduardo Cirilo Carmona Ortega, obispo coadjutor de la Diócesis de Córdoba, Veracruz; y Huajuapan de León, Oaxaca, a partir del 2 de julio de 2020, por el fallecimiento de su obispo, Mons. Teodoro Enrique Pino Miranda.

En 2014, cuando el obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla, Mons. José Trinidad Zapata Ortiz, fue trasladado el 20 de marzo a la Diócesis de Papantla, fungió como administrador diocesano el Pbro. Salvador Arévalo Barajas. Casi un año después, el 2 de marzo de 2015, el Papa Francisco nombró obispo al Pbro. Fidencio López Plaza, cuya ordenación episcopal y toma de posesión de la Diócesis de San Andrés Tuxtla se efectuó el 20 de mayo del mismo año.

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