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Ciudad de México. México es el quinto deudor entre economías emergentes. La deuda externa tanto pública como privada alcanzó 469 mil 729 millones de dólares en 2019, previo a la crisis que desató la pandemia de Covid-19, exhibió el Banco Mundial.

La deuda creció en 16 mil 571 millones de dólares respecto a 2018, es decir 3.6 por ciento. Las obligaciones del sector público sumaron 303 mil 617 millones de pesos, lo que incluye las empresas productivas del Estado y todos los niveles de gobierno.

En tanto que la deuda externa del sector privado respaldada por el gobierno fue de 200 millones de dólares, mientras la no garantizada alcanzó los 99 mil 276. Este último rubro creció casi al doble que la deuda general, exhibió el organismo.

El Banco Mundial detalló que el 85.8 por ciento de la deuda externa del país registrada al corte de 2019 era de largo plazo. Hecho que como contraparte tuvo una caída de 82 por ciento en los préstamos que se recibieron de corto plazo.

Lo anterior, sumado al colapso de estos recursos también en Argentina, hicieron que en América Latina la deuda de corto plazo se redujera 70 por ciento. Sumó 13 mil millones de dólares, respecto de los 43 mil millones registrados en 2018.

De acuerdo con el Banco Mundial, el menor crecimiento de la deuda total en la región, que fue de 2.3 por ciento anual, “refleja una desaceleración general de la actividad económica en América Latina”.

En el reporte sobre estadísticas de deuda que presenta cada año, el presidente del Banco Mundial, David Malpass subrayó que además de que se requiere un enfoque internacional de mayor transparencia sobre la deuda y la inversión, también se debe lograr en ciertos países la suspensión del servicio de la deuda dada la crisis de coronavirus.

“Ha llegado el momento de adoptar un enfoque mucho más integral para abordar la crisis de la deuda que enfrentan las personas en los países más pobres, uno que implique la suspensión del servicio de la deuda y esfuerzos más amplios como la reducción del saldo de la deuda y una reestructuración más rápida de la deuda, basado en mayor transparencia de la deuda”, subrayó.

En el reporte, el organismo puntualiza que previo a la pandemia, el aumento de los niveles de deuda pública ya era una preocupación, sobretodo en los países más pobres.

Tan solo en los países de ingresos bajos que son elegibles para entrar al programa de suspensión del pago del servicio de la deuda que se logró en abril con el G20, la deuda externa total aumentó 9.5 por ciento respecto al año previo, en suma 744 mil millones de dólares.

“El ritmo de acumulación de deuda de estos países fue casi el doble que el de otros países de ingresos bajos y medianos en 2019”, lo que acota toda respuesta a la emergencia sanitaria, subrayó el Banco Mundial.

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