Publicado en Destacado, NACIONAL.

Las integrantes del colectivo Ni una Menos comenzaron a repartir, esta mañana, los cortes de carne que se encontraron en refrigeradores de las oficinas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que mantienen tomadas en República de Cuba 60, en el Centro Histórico.

Desde las 10:00 horas de este domingo, en el lugar se comenzaron a entregar víveres, principalmente a mujeres, que ya estaban formadas desde horas antes, ante el llamado de colectivos para que acudieran por despensas.

Yesenia Zamudio, dirigente del Colectivo Ni una Menos, salió del inmueble con las charolas de cárnicos congelados que se encontraron la semana pasada.

¿Qué dijeron, que nos los íbamos a comer?”, afirmó la activista, mostrando los paquetes de carne, los que comenzó a depositar en las bolsas de las beneficiarias.

Virginia Olvera Arias, vecina del Callejón del 57, a unas calle de la ahora Casa Refugio Ni una Menos, recibió un corte de arrachera y de rib eye.

Ayer me avisaron que estábamos dando despensas y por eso vine, pensé que hoy no abrían. Lo voy a preparar con chilito guajillo y un arrocito», comentó la señora Olvera.

En las despensas se entregaban, productos de la canasta básica como aceite, arroz, sopas, galletas, papel higiénico, latas de atún, jabón, pasta de dientes, y para quien llegó con niños o manifestarnos tenerlos, les daban pañales, leche en polvo y toallas húmedas.

María Marcelina Silvesta llegó desde San Antonio Pueblo Nuevo, muy cerca de Toluca, Estado de México,  y fue de las primeras en obtener su despensa.

La situación está bastante difícil, le digo a mis hijas que solamente dios sabe, pero sí está difícil y muchos, como son comerciantes, no se vende y ya no sabe qué va a hacer la gente», comentó.

La comerciante dijo que en su comunidad no recibe ningún tipo de asistencia o ayuda económica de los programas anunciados por los gobiernos federal y estatal.

Nada, le digo a mi hija, ‘a poco no te salió la ayuda, la que según dan’; porque según dan una ayuda de 6 mil o 25 mil pesos, es lo que va a pagar uno, pero nunca le ha salido ese préstamo, esa ayuda, no sé por qué”, dijo Marcelina, quien se retiró con su bolsa de despensa.

Desde la calle de República de Perú, a unas cuadras del lugar, llegó la señora Guillermina Urbina Torres, quien pensó que se trataba de ayuda gubernamental, cuando le avisaron que este domingo iban a entregar despensas gratuitas en la sede de Derechos Humanos.

Ya vi que son las chicas que están apoyando lo que es la justicia sobre las violaciones y todo esto, y yo creo que hay que apoyarlas.

 

Tanto que están hablando de ellas, mucho de lo que pasa, todo lo que están haciendo, y lo están haciendo con mucha justicia», dijo la vecina de la colonia Centro.

Así como entregaban los víveres, otros colectivos, como uno de Zumpango, Estado de México, llegaron con donativos de diferentes productos, ropa y hasta dinero en efectivo.

Cerca del mediodía, un grupo de jóvenes llegó en una camioneta pick up de color rojo, con una lavadora, la que metieron a la ahora Casa de Refugio Ni una Menos, entre aplausos de las chicas presentes.

Una hora después, Yesenia Zamudio, sacó el sillón de la oficina de Rosario Piedra Ibarra, para dejarlo tirado en la calle, con el aviso de que lo van a vender o destruir.

“Esa señora es una traidora,  no ha hecho nada, en ese puesto debe estar alguien que no pertenezca a un partido político,  pero ella es de Morena», afirmó Zamudio.

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