Publicado en ACAYUCAN, Destacado, NACIONAL.

Durante el año 2010, el entonces rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, definía como ninis a aquellos jóvenes que no estudiaban ni trabajaban, señalando a su vez, que era una vergüenza que hubiera 7.5 millones de jóvenes en el país en esa condición. Sin embargo, ese señalamiento le era sumamente injusta a la emergente generación millenial, ya que, desde su óptica, el estado no les ofrecía las herramientas necesarias para poder explotar su potencial.

 

Sobre todo, al haber pertenecido a un sexenio que se aboco más a una lucha sin estrategia en contra del crimen organizado, que a apostar por una educación de calidad y ofrecerles más y mejores empleos. Y es que fue gracias a esa guerra que se registraron aumentos en las tasas de desempleo y miseria, así como con una mayor caída de salarios reales que en administraciones pasadas.

 

A consecuencia de ello, la Generación Y sufrimos un linchamiento mediático, social y gubernamental, a través del cual se nos clasificaba como flojos, parásitos e inservibles. Fuimos catalogados como una generación perdida, sin rumbo y sin un sentido social claro.

 

Sin embargo, gracias a aquellas plataformas digitales como Twitter Facebook, es como dimos un salto histórico. Fue gracias a la apropiación que realizamos a las redes sociales que logramos transformar la forma en como conversamos, expresamos nuestras opiniones y debatimos de aquellos temas de la agenda pública que, en un primer momento, solo eran debatidos por la clase política. Fue gracias a estos movimientos sociales, encabezados por nosotros los millenials, que se le daríamos paso al sentir de la ahora Generación Z.

 

Y es que es esta generación quien, al igual que nosotros, sufre el mismo linchamiento promovido por quienes nos señalaron en su momento. Denominándoles de una manera absurda como la generación de cristal, concepto establecido gracias a un artículo realizado por el experto en libertad de expresión Greg Lukianoff y el eminente psicólogo Jonathan Haidt, en el cual enunciaban en palabras de Óscar E. Gastélum “un fenómeno nuevo, preocupante y cada vez más común en los campus universitarios de EEUU: la aparición de estudiantes demasiado frágiles emocionalmente y propensos a ofenderse a la menor provocación, incapaces de soportar o tolerar ideas u opiniones opuestas a las suyas, y dispuestos a acallar, incluso mediante la violencia física, a todo aquel que se atreviera a cuestionar sus dogmas ideológicos”.

 

A consecuencia de ello, se ha generalizo sistemáticamente que todo señalamiento que esta generación (así como parte de la generación millenial), son parte de una generación frágil la cual se ofende de todo sin motivo alguno.

 

No obstante, esto no pudiera ser así, ya que también se trataría de la primera generación que se canso de ser permisiva con costumbres que avalan el machismo, el racismo, la explotación laboral, la xenofobia y la tibiez.

 

Nos encontramos por primera vez en la historia en donde las y los jóvenes convergen en un solo arquetipo en el cual buscan la manera de comunicar su agenda, sus demandas y su mensaje. Alejados ya de las ideologías tradicionalistas y apostando por que exista y persista un mundo en donde allá cavidad para todas y todos. Sin distinción de sexos, religión, ideologías, raza o género. Apuestan más por un lugar más progresista.

 

Grandes movimientos se han impulsado gracias a esta (mal) llamada generación de cristal. Desde #MeToo (movimiento que busca denunciar y visibilizar las agresiones y el acoso sexual por parte de cualquier hombre hacía las mujeres) hasta el #FridaysForFuture (movimiento popular que apoya el llamado de Greta Thunberg a la huelga escolar para frenar el avance de la crisis climática), son acciones totalmente legitimas, mismas que cuentan con el respaldo y apoyo de millones de jóvenes, así como también, de algunas cuentas personas pertenecientes a generaciones pasadas.

 

A pesar de ello, también es preciso puntualizar que ante estas situaciones debe de prevalecer el dialogo y la tolerancia de ambas partes, ya que esta herramienta para que exista el entendimiento mutuo.

 

Por ello es de suma importancia que hoy en día se deje aún lado el termino Generación de Cristal, y dar paso a verdadero dialogo en el cual se busque consensar la problemática que tanto les aqueja. Ya no se deben repetir aquellos viejos errores, es momento de madurar y avanzar en comunidad.

 

Nematini Vladimir Acevedo Silva

@NemasVA

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