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Ciudad de México. Cuatro de cada 10 trabajadores que fueron expulsados del mercado laboral en abril, con la parálisis de actividades económicas que implicó la emergencia sanitaria por Covid-19, no han regresado a un trabajo o a la búsqueda de uno, exhibió el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En julio la tasa de desocupación alcanzó 5.4 por ciento. Son alrededor de 2 millones 800 mil personas que, pese a buscarlo, no tienen empleo.

Así, cuatro meses después de que más de 12 millones de personas salieran del mercado laboral con el cierre de actividades no esenciales, en julio regresaron 7.2 millones a la población económicamente activa (PEA), en total son 52.6 millones. Con ello también incrementó la informalidad, según lo reportado en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN).

Los datos reportados en este ejercicio “confirman la recuperación de la ocupación y el empleo iniciada en junio, principalmente impulsada por la reapertura gradual de los negocios y empresas en actividades económicas no esenciales”, detalló el organismo.

El 17 de julio pasado las autoridades sanitarias publicaron el aval para reanudar encuestas y censos de manera presencial. La decisión tuvo efectos en el ejercicio nacional, que requiere cuestionarios cara a cara, y con ello se suspendió la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE). Esta última generó polémica porque en su primer levantamiento de abril encontró que la pandemia arrasó con 12 millones de espacios en el mercado de trabajo.

Ya con los datos de julio, la ENOEN reportó que 49.8 millones de personas se clasifican como población ocupada. A su interior, 2 millones dejaron de trabajar a tiempo parcial, pasaron a ser en total 12.6 millones, lo que equivale a una cuarta parte de la fuerza laboral, y 33.1 millones lo hicieron a tiempo completo, 4.2 millones más que en junio.

Detalló que la recuperación de empleos se ha concentrado en el comercio, inercia que no siguen la construcción, los restaurantes, los servicios de alojamiento y transportes. Lo mismo sucede con los trabajadores domésticos remunerados, para quienes la restauración de empleos también lleva rezago.

Inegi exhibió que la informalidad de nueva cuenta está captando a la mayor parte de la población que trabaja en el país. Es decir, a los trabajadores que se emplean en el sector informal y a quienes lo hacen en el formal, pero que no son reconocidos por la empresa para la que producen.

El organismo detalló que en junio de 2020 ese tipo de ocupaciones agruparon a 25.6 millones de personas y en julio llegaron a 27.3 por millones de trabajadores. “Dicho comportamiento se debió principalmente al crecimiento de los ocupados en el sector informal que pasó de 11.9 millones en junio a 13.8 millones en julio de 2020”, detalló.

Además, sin ser desempleados formales –según la clasificación oficial– hay 11.3 millones de personas en la población no económicamente activa que en julio no buscaron de manera activa un trabajo, pero que aceptarían emplearse. Este grupo fue el que más recibió los efectos de la pandemia de Covid-19, debido a que muchos trabajadores descartaron conseguir un empleo dado las condiciones de movilidad y efectos en la economía.

Estos datos, medidos en tasas, evidenciaron que la participación en el mercado laboral es de 54.9 por ciento de la población, 5.6 puntos porcentuales menos que en julio del año pasado. La desocupación escaló de 3.7 por ciento a 5.4 por ciento también a lo largo de ese año. Y la informalidad cayó de 51.8 por ciento a 50.2 por ciento.

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