Publicado en Destacado, NACIONAL.

Viernes 28 de agosto de 2020. La pandemia de Covid-19 ha dejado estragos en las familias y en pequeñas y medianas empresas mexicanas, quienes se han visto en la necesidad de dejar de pagar sus créditos, señaló el Banco de México (BdeM), el cual advirtió que estas circunstancias podrían presionar la estabilidad del sistema financiero local.

En las minutas de su más reciente decisión de política monetaria, se reveló que un miembro de la junta de gobierno del banco central señaló que las presiones en los ingresos públicos podrían afectar las perspectivas del riesgo soberano y que problemas de solvencia en hogares y empresas presionarían la estabilidad del sistema financiero.

Los integrantes del BdeM coincidieron en que si bien se espera una recuperación económica tras el relajamiento en las medidas de confinamiento social, ésta será gradual y prolongada, al grado que en el escenario más pesimista la recuperación total, es decir, a los niveles que había en 2018, llegaría hasta dentro de seis años.

En una visión optimista, luego de una profunda caída económica en 2020, la economía mexicana se puede recuperar en dos años.

De acuerdo con los miembros de la junta de gobierno, la actividad económica se mantendrá deprimida por un largo periodo y su recuperación dependerá de los avances en la contención de la epidemia, así como del desarrollo de una vacuna y de un tratamiento eficaz.

Entre los riesgos para la economía, algunos integrantes del banco central señalaron la posibilidad de que se prolonguen las afectaciones en la producción de bienes y servicios y en los ingresos de empresas y hogares.

Al respecto, algunos señalaron que ya han aumentado los índices de morosidad de ciertos segmentos de la cartera crediticia bancaria y no bancaria.

Si bien uno de los integrantes consideró que las medidas puestas en marcha por el BdeM han contribuido a absorber adecuadamente el choque, la realidad es que la tasa de variación real anual del financiamiento ha venido decreciendo y que en junio incluso fue negativa.

En el ámbito externo, según la minuta, además de los riesgos globales, está el de una recuperación más lenta de lo prevista en las economías avanzadas, en especial en Estados Unidos.

Uno subrayó que los riesgos mencionados se acentúan en virtud del modesto apoyo de la política fiscal y agregó que ante la posibilidad de un rebrote de casos de Covid-19, no puede descartarse un nuevo episodio de contracción.

Otro mencionó que el grado de fragilidad de la recuperación es alto si se considera el daño a mediano y largo plazos sobre las empresas y la inversión, misma que ya se encontraba afectada antes del surgimiento de la crisis sanitaria.

Por el lado positivo, los miembros de la junta de gobierno coincidieron en que la brecha laboral, que habla de las personas desocupadas, disponibles para trabajar o subempleadas, tocó fondo en mayo pasado cuando se ubicó en 53 por ciento de la población económicamente activa.

Para el mes de junio, este indicador se ubicó en una tasa de 40 por ciento, aunque sigue siendo el doble de la registrada en marzo, mes en el que se inició la crisis por la pandemia de Covid-19.

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