Publicado en Destacado, ESTATAL.

  • CDD hace un llamado a la jerarquía de la Iglesia católica y a la feligresía a respetar la decisión de las mujeres a interrumpir un embarazo
  • Católicas y católicos apoyan que una mujer pueda hacerse un aborto en algunas circunstancias

En el marco del debate que se está dando previo a la discusión que llevará a cabo la Suprema Corte de Justicia de la Nación para analizar un proyecto de sentencia que revisa la regulación penal del aborto en Veracruz, hemos escuchado algunas voces de la jerarquía de la Iglesia católica condenando el derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo. 

En un país predominantemente católico, desde Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) consideramos importante difundir que la Iglesia católica no condena el aborto en algunas circunstancias. Aun cuando la interrupción de un embarazo es una decisión difícil y contraria al pensamiento de muchas personas, al interior de nuestra Iglesia existen principios y normas que garantizan que las decisiones de las mujeres que toman este camino, serán respetadas y respaldadas:

Libertad de conciencia

En la tradición católica la libertad de conciencia tiene un gran valor porque es la base de la dignidad humana. Las decisiones tomadas en conciencia son decisiones moralmente válidas que deben ser respetadas. Por ello, no puede haber condena ni pecado cuando las mujeres y adolescentes toman decisiones difíciles como la de interrumpir el embarazo, cuando han seguido los dictados de su conciencia convencidas de haber tomado la mejor decisión. La voz de la conciencia es la voz de Dios, cualquiera que sea su concepción e imagen.

Principio del Mejor Camino

Este principio se aplica cuando una persona se encuentra en un conflicto de valores o ante un dilema ético de conciencia, como puede ser el caso de la interrupción de un embarazo, donde cualquiera de las decisiones que tome no será una decisión fácil. En una situación así, las personas tienen el derecho a elegir lo que consideren causará el menor daño, decisión que tomarán siguiendo los dictados de su conciencia. En estos casos, las personas no incurren en ningún mal moral, ni éticamente, ni frente a Dios.

Código de Derecho Canónico

En el canon 1323 del Código de Derecho Canónico, que es la ley de la Iglesia, se establecen las siguientes excepciones para la aplicación de una pena: 

• Cuando la mujer es menor de 16 años (No. 1)

• Cuando ignoraba que infringía una ley (No. 2)

• Si actuó por violencia o de manera accidental (No. 3)

• Cuando actuó presionada por miedo (No. 4)

• Si lo hizo por necesidad (No. 4)

• Si actuó para evitar un grave daño (No. 4)

• Si actuó en legítima defensa (No. 5)

• Cuando la mujer carecía de uso de razón (No. 6)

Si tomamos en cuenta que el Código de Derecho Canónico contempla estas excepciones, podemos deducir que las autoridades eclesiásticas que lo elaboraron consideraron que una mujer que recurre al aborto, no puede ser condenada en todos los casos.

La posición actual de la jerarquía católica de condenar el aborto en cualquier circunstancia desconoce una larga tradición sostenida desde los orígenes de la Iglesia, que aceptaba diversas posiciones al respecto y permitía el debate interno acerca del aborto. Incluso, el mismo papa Francisco ha manifestado que la Iglesia no tiene una palabra definitiva ni completa sobre todo lo que afecta a la comunidad de fe y al mundo.

La Iglesia católica no solo está conformada por obispos y sacerdotes, también son parte de ella las mujeres y hombres creyentes, por lo que existe una gran diversidad de opiniones al interior de ella. De acuerdo con  la Encuesta Nacional de Opinión Católica 2014, existe un amplio apoyo de la feligresía para que una mujer pueda hacerse un aborto cuando: circunstancias: 

  • Su vida está en peligro (80%)
  • El embarazo es resultado de una violación (71%)
  • La salud de la mujer está en riesgo (67%)

Otros datos de la misma encuesta arrojan que: 

  • 90% de la feligresía encuestada considera que las leyes que permiten el aborto no obligan a ninguna mujer a interrumpir un embarazo
  • 74% apoyaría a su Iglesia si ésta permite el aborto en algunas circunstancias

En CDD no podemos permanecer calladas, ni cerrar nuestros ojos y corazones ante las numerosas mujeres que abortan cada año. Para nosotras no son números; son personas específicas, son rostros muy concretos en los que siempre reconoceremos la presencia de Dios. La condena de la jerarquía de la Iglesia católica y los grupos conservadores hacia el aborto genera un ambiente de juicio, rechazo y discriminación hacia las mujeres que han interrumpido un embarazo, signos contrarios a los aprendizajes que Jesús nos enseñó: el amor al prójimo y la misericordia y no se ama al prójimo cuando se le condena. 

El aborto inseguro es un serio problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres que necesita ser atendido. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren 24 mil mujeres por abortos inseguros en el mundo. Ante esta realidad, le pedimos a nuestros obispos no fomentar la culpa, la criminalización y el castigo a las mujeres que se han visto en la necesidad de abortar. Los convocamos a un diálogo tolerante, sereno, respetuoso de la legalidad, del Estado laico y de los derechos humanos de las mujeres. 

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