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A más un mes del fallecimiento por COVID-19 del veracruzano César Fernández Ramón, la empresa para la que laboraba en plataforma en Ciudad del Carmen, lugar donde contrajo la enfermedad, no ha entregado el seguro de vida a su familia.

Andrea Montero, esposa de la víctima de coronavirus, narró cómo el padre de sus tres hijos contrajo la enfermedad y la empresa proveedora de Petróleos Mexicanos minimizó el caso desde un inicio.

Todo comenzó el pasado 30 de mayo, cuando el compañero de cuarto de César, presentó los primeros síntomas de COVID-19, sin que lo aislaran.

Tres días después, César empezó a sentirse mal y la respuesta del médico de la empresa que los valoró en la plataforma fue que se trataba de “un simple resfriado”.

“A la semana de fallecido mi esposo, me habló un compañero de él, me dijo que César estuvo muy mal, hubo días que César estuvo tirado en su cabina, que no podía ni comer porque ya había perdido el olfato y el gusto, no le hicieron caso”

Ocho días después de que su compañero presentó los primeros síntomas, decidieron bajarlo de la plataforma pues ya escupía sangre; tres días más tarde, bajaron también a César, su estado ya era crítico, sin embargo, la empresa decidió enviarlo al hospital del IMSS en Ciudad del Carmen a bordo de una lancha y no en un vuelo de urgencia.

“Lo bajaron en lancha con otros 60 compañeros más, fue un viaje aproximadamente de 5 a 6 horas de mar abierto al muelle. Él fue el que me avisó que lo iban a ingresar al IMSS de Ciudad del Carmen.

La noche que yo viajé fue un miércoles, yo sabía que obviamente no lo iba a poder ver, pero viaje por si se requería algún medicamento, documentación o algo, me presenté allá y la doctora me dijo que mi esposo estaba bien, que él ya tenía oxigenación del 86 por ciento, eso fue un jueves.

El último mensaje que recibí de mi esposo fue, sácame de aquí, entonces yo me dirigí al hospital.”

Luego de recibir el último mensaje de César, Andrea recibió la llamada del tío de su esposo quien le pidió que llegara al hospital lo antes posible pues la oxigenación de César había bajado a un 65 por ciento y requerían intubarlo con urgencia, pero necesitaban su autorización.

“Tuve que hacerlo, tuve que firmar porque ya no soportaba sacarlo del hospital para llevarlo a uno privado, él ya no iba a aguantar”.

A las 7 de la noche del jueves, los médicos le informaron que César continuaba en estado crítico, que solo restaba esperar a que su cuerpo respondiera a los medicamentos.

Fue en la madrugada del viernes, cuando Andrea recibió la llamada que acabó con la esperanza de regresar a casa con su esposo; él ya había fallecido.

“Alrededor de las 12:40 me habló su tío para decirme que mi esposo ya había fallecido; yo todavía iba con las esperanzas de que se hubieran equivocado al darme ese dato, pero lamentablemente si fue real.

Media hora después llegó la doctora de la empresa, junto con el de recursos humanos, yo de momento vi que se estaban portando muy amables pero yo no sabía lo que había detrás de lo que ellos estaban haciendo”.

El empleado de Recursos Humanos y la médico de la empresa, solicitaron a nombre de la esposa de César el expediente clínico del trabajador, evitaron que la familia tuviera acceso a este documento necesario para poder tramitar el pago del seguro de vida.

La respuesta que el IMSS dio a Andrea para no entregarle el expediente, fue que ese documento solo se le entregaba a la persona que ingresó al paciente, en este caso a la empresa y no a la familia del finado.

Fue entonces que el pasado 26 de junio, escribió una carta dirigida al director del Hospital para solicitar el expediente clínico, sin embargo, hasta el día de hoy no han tenido respuesta.

Al intentar contactar a la médico y al empleado de Recursos Humanos que atendieron el caso de su esposo, ambos se negaron a recibirla argumentando que la empresa ya no tenía injerencia en el caso, que todo se resolvería a través de los abogados.

Andrea acusa de negligencia a la empresa que presta servicios a PEMEX, por no haber aislado al primer paciente con síntomas de COVID-19 en la plataforma para evitar que su esposo se enfermera y posteriormente por no brindarle la atención médica necesaria desde el inicio de la enfermedad.

Ahora la empresa le ha pedido esperar un aproximado de 8 meses para poder cobrar el seguro de vida de su esposo que alcanza apenas los 105 mil pesos, sin embargo César logró dejar en vida documentos que indicaban que en caso de muerte, la viuda cobraría 500 mil pesos por este seguro de vida.

La esposa de César pide que la empresa se haga responsable por la muerte de su esposo, que no oculten la información y que entreguen el monto correcto del seguro a la brevedad y no para el próximo año como le han indicado.

Con la muerte de César, Andrea tendrá que ver sola por sus hijos, arreglar la situación legal del fallecimiento de su esposo y lidiar con el dolor de su pérdida.

La muerte del veracruzano no es la primera que se registra en la misma plataforma, suman al menos 4 casos durante esta pandemia; la compañía a través de redes sociales ha comenzado a abrir nuevas plazas laborales para ocupar diferentes cargos, entre ellos, el que desempeñaba César Fernández.

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