Publicado en Destacado, NACIONAL.

Para Rodolfo caminar en el monte es una terapia que le ayuda a evadir la soledad que siente desde el día que se alejó de su familia, han pasado más de 50 años desde que una ingenua decisión cambió su destino…

 ¿cómo llegaste, quién te trajo?

“Un señor ya se murió el de la casa grande, ese fue el que me trajo en el tren y ya no me regresé para atrás, aquí me quedé con él… me salí de la escuela y ya no regresé a la casa, entonces ese señor llegaba al tren, a la estación, traía mercancía de allá para acá, entró en la estación y dice ayúdame y vámonos, se jaló el tren y me subí a arriba y ya no se paró”

Vivía en la ciudad de Pachuca y con tan solo seis años tomó el tren que lo llevó a unos 40 kilómetros de su casa en la localidad Presa del Rey, municipio de Temascalapa, Estado de México. Su memoria, víctima de senilidad aún permite que Rodolfo recuerde haber tenido hermanos mayores y vivir cerca del Reloj Monumental.

Y tenías hermanos, hermanas?

 

“Nomás una como de 20 años ya, era la mayor y de los demás nomás me acuerdo como que eran dos o tres” …

 

¿por dónde vivías, en qué colonia?

 

“por el mirador para arriba, para abajo tantito”.

Rodolfo fue adoptado por sus vecinos y se convirtió en un ícono en Presa del Rey, cuando sus amigos se enteraron sobre su intención de reencontrarse con su familia buscaron la forma de apoyarlo.

 “Aquí como seres humanos le han dado buen trato, en algunos, en algunos no y nosotros hemos pensado que sí se puede localizar su familia… nosotros ya nos enteramos que, lo subieron por las redes sociales y a lo mejor alguno de sus familiares se va a acordar que en aquel tiempo perdió a un familiar, a un niño que podría ser entre el 57, el 58, más o menos” dijo Adalberto Mera, vecino de Rodolfo.

 

“Si conocen al señor Sánchez como lo conocen aquí en esta localidad, que por favor si nos den información, que no tengan miedo… digo esto es una labor social, nosotros no venimos ni a meter a la cárcel a nadie, ni a crucificar a nadie, nada más queremos hacer una labor social para que el señor Sánchez esté el tiempo que dios le permita estar en esta vida al lado de su familia”, dijo Martha Navarro Salgado, presidenta nacional de la Fundación Sonrisas Perdidas.

Rodolfo ha tenido una vida difícil lejos de casa, sin embargo, a sus 63 años conserva la esperanza de reencontrarse con su familia.

 “Me llamo Rodolfo y me gustaría encontrarlos de vuelta…”

Cualquier información comunicarse al 771 127 8592.

 

 

 

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