Publicado en Destacado, NACIONAL.

MÉXICO.- Un rumor esparcido de persona a persona con una noticia falsa sobre la pandemia, puede ocasionar consecuencias irreparables en el cerebro, pero si ese rumor es difundido por las redes sociales, se puede expandir más rápidamente y generar una verdadera tragedia.

Recientemente han ocurrido diferentes incidentes en distintos puntos del país, que dan cuenta de ello.

Hace unos días en el municipio de Venustiano Carranza, Chiapas, los pobladores salieron a las calles con palos, machetes y el rostro cubierto, en protesta porque comenzó a difundirse un mensaje en las redes sociales, en el que se aseguraba que las autoridades iban a esparcir sustancias tóxicas a través de drones, para envenenar a la población y así justificar, según ellos, las muertes por COVID-19.

En la madrugada del 29 de mayo, decenas de personas prendieron fuego a la presidencia municipal y a las oficinas de Protección Civil del municipio, luego, atacaron la casa del alcalde Armando Trujillo, la de sus suegros y también la casa de la madre del gobernador Rutilio Escandón.

Después, vandalizaron la clínica del IMSS, donde se atiende a personas contagiadas.

Un día antes, el 28 de mayo, ocurrió un incidente similar en San Antonio de La Cal, Oaxaca, cuyos pobladores retuvieron a por lo menos diez brigadistas de la Secretaría de Salud, quienes acudieron a sanitizar espacios públicos de la comunidad, además de retenerlos por varias horas, vandalizaron las instalaciones municipales.

Se corrió un rumor entre los pobladores, en el que se aseguraba que en lugar de desinfectar la zona, los trabajos aumentarían los contagios, algunos incluso, afirmaron que recibieron un audio por WhatsApp.

Días antes, el 13 de mayo, habitantes de Zitácuaro, Michoacán, bloquearon los accesos a la ciudad, para impedir que las autoridades sanitizaran la comunidad.

Y es que aseguran que un folleto supuestamente difundido en varias zonas, sostenía que policías ingresarían en la madrugada para fumigar y contaminar los pozos de agua con coronavirus esto provocó el enojo de los pobladores, quienes además dudan de la existencia del virus.

«Cuando una información llega de manera sorpresiva, automáticamente el cerebro genera una articulación de redes neuronales que hace que la información se analice. Si esta información es nueva proyecta muchísimo miedo, en términos generales, cuando no entendemos el origen, cuando no tenemos las consecuencias inmediatas al cerebro le encanta recibir información, sin embargo cuando esta escapa de nuestro control, cuando no podemos controlar incluso muchas de las consecuencias que están a su alrededor genera muchísimo detonar, es el generador de angustia», dijo el neurocientífico Eduardo Calixto.

Asimismo, el experto destacó que «el cerebro se engancha más rápido de lo negativo que de lo positivo».

«Muchas veces copiamos rápidamente el enojo de la otra persona, la angustia, sin saber lo que está pasando y esto desafortunadamente hace que módulos del cerebro empiece a copiar estas conductas sin entonces llegar a entender qué realmente puede ser resultado de nuestras acciones. Desafortunadamente nuestro cerebro esto lo hace en menos de 300 milisegundos».

Calixto señaló que este tipo de contactos no se pueden calmar en los primeros 40 minutos.

«Este es uno de los grande problemas, y una de las circunstancias a nivel social y psicológico que entendemos. Los primeros 30, 40 minutos es tratar de mantener la calma de la persona que está del otro lado y automáticamente dar argumentos graduales, ir solamente con el argumento sostenido y este es uno de los elementos que desafortunadamente no se tiene porque nos contagiamos (…) el primer punto es no caer en la violencia, después de los 45 minutos se puede iniciar una conversación (…) si esto no se da en ese tenor es muy importante seguir manteniendo la comunicación», agregó.

Con información de «Al aire con Paola» / Foto: Noticieros Televisa

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