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“No somos acarreados y nadie nos entrenó para nada” fue la afirmación que realizaron 131 estudiantes de la Universidad Iberoamericana (Ibero) a través de un vídeo, mediante el cual buscaban desvirtuar las acusaciones infundadas por los medios de comunicación, mismos que los habían señalado así tras las protestas y abucheos que los estudiantes de la Ibero habían realizado al entonces candidato a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto.

Los medios de comunicación habían tildado a las y los estudiantes como “manifestantes externos a la universidad, acarreados y entrenados para estar ahí”, motivo por el cual los universitarios decidieron organizarse inmediatamente, dando como resultado el movimiento #YoSoy132 que tuvo gran resonancia y peso político a nivel nacional.

Los pilares de dicho movimiento fueron en gran parte jóvenes nacidos entre los años 1982 y 2001 pertenecientes a la generación Y o milénials, los cuales llevaron por primera vez su lucha a las nuevas trincheras digitales, siendo la más importante para este movimiento la red social Twitter.

Sin embargo, esta generación ha sido participe de diferentes manifestaciones sociales que se fueron desarrollando posterior al movimiento #YoSoy132. Fueron muy activos en mítines y a través de las diferentes redes sociales, mediante las cuales buscaban la viralización y en consecuencia, la solarización hacía movimientos como el de las Autodefensas Comunitarias en Michoacán (2014), el repudio hacia las reformas energéticas y educativas presentadas por el ex presidente de México, Enrique Peña Nieto (2017) y el esclarecimiento y llamado de justicia hacía los 43 normalistas que habían sido plagiados en Ayotzinapa (2014).

Fueron y son esos jóvenes pertenecientes a la generación Y, quienes alzaron la voz para hacerse escuchar y exigir lo que para ellos no estaba bien. Ahora se presenta un nuevo relevo generacional encabezado por los centennials o generación Z, el cual se integra por personas nacidas entre 1995 y 2015, muchos de ellos (los que nacieron en el año 2000, por ejemplo) ejercieron su voto por primera vez en las pasadas elecciones federales en donde, el entonces candidato a presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ganó con 30 millones 46 sufragios. No obstante, la generación de los centennials dio un menor apoyo a AMLO en las urnas, ya que según un estudio hecho por la casa de encuetas Parametría, tan solo el 55% de jóvenes de entre 18 a 25 años votaron por él, a diferencia de los milénials que represento el 65%.

No hay que dejar a un lado el hecho de que esta generación la integran 21.6 millones de personas de entre 15 a 24 años, así lo reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), siendo este un sector de mucho interés con miras a las elecciones intermedias del año 2021.

No obstante, la Encuesta Intergeneracional sobre Actualidad Latinoamericana GDA 2019 refiere que son estos jóvenes quienes manifiestan que el país vive una mala situación económica, están insatisfechos con el gobierno, no ven credibilidad en las instituciones públicas religiosas ni en los partidos políticos, y califican como “muy mala” la seguridad y la corrupción.

Por otro lado, en el ejercicio elaborado por Tendencias Digitales para Grupos de Diarios América (GDA), con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), se encontró que tienen posturas a favor del matrimonio igualitario, el respeto a los derechos humanos, la despenalización del aborto y el cuidado del medio ambiente, así como la legalización de la marihuana.

Así también, como lo señala Francisco Ga, la generación Z, tiene una visión distinta de las cosas. Debaten abiertamente sobre temas filosóficos que versan desde el marxismo, comunismo, socialismo hasta sus contra-partes radicales de discursos supremacistas, estudios y filosofías del libre mercado y capitalismo. Sin embargo, es la misma sociedad y sus predecesores quienes al no confiar su madurez, son prejuzgados de manera inequívoca.

Es por ese motivo que los centennials creen en la política, pero no en los partidos políticos, es decir, los mueven aspectos sociales como la violencia de género, la desigualdad social o el cambio climático. Es decir, son conscientes del entorno en el cual viven, esto gracias a los diferentes medios de información a los cuales tienen acceso.

Esto ha originado que estos jóvenes busquen espacios de elección popular a través de las candidaturas independientes, muchas veces de corte progresista o de izquierda, a través del cual han podido impulsar iniciativas ciudadanas reales y buscando eliminar aquellas practicas ilegales de los partidos políticos tradicionales. Un ejemplo de ello es Pedro Kumamoto quien ganó las elecciones en Jalisco, siendo elegido el primer Diputado Independiente.

Efectivamente, la generación Z tiene el deseo de participar en la vida política y transformar al país y es urgente que los actuales actores políticos volteen a verlos y a escucharlos, pero esta vez en serio, ya que de lo contrario correrán el riesgo de perder los pocos privilegios que aún conservan.

Apostemos y creamos en los jóvenes, solo así avanzaremos como el gran país que somos.

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