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La solidaridad del pueblo mexicano llega a ser en muchas ocasiones efímera, ya que esta se presenta solo en los casos de emergencia, algo que urge cambiar.

Esto se deriva a que las y los ciudadanos mexicanos llegan a ser individualistas la mayor parte del tiempo, solo hasta aquellos momentos que lo requieran. Ahora bien, debemos de precisar que tan solidarios somos los mexicanos, y esto se complica en cierto grado, ya que actualmente no existen fuentes institucionales para medir la solidaridad de la población.

Sin embargo, podemos encontrar datos elaborados por la misma iniciativa ciudadana, como es el caso de la Encuesta Nacional de Solidaridad y Acción Voluntaria 2016, realizada el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) realizada a 1,600 hogares del país.

Es importante destacar que los resultados son los siguientes: en México se realizan 192 millones 500 mil acciones voluntarias en un año; los individuos de edad media (30-39 años) realizan más acciones que los jóvenes y mayores; las zonas rurales reportan mayor voluntariado que las urbanas; el sur es más activo que el resto de las regiones y el centro del país presenta un porcentaje menor de participación; en promedio, las mujeres realizan más acciones voluntarias que los hombres (53% vs. 47%)”.

Con lo anterior se puede apreciar que aún existe un marcado individualismo en la sociedad, el cual continúa siendo apático ante los problemas que se viven cotidianamente. Por otro lado, también es importante destacar el gran trabajo que realizan los jóvenes millennials, mujeres, personas que radican en comunidades rurales, así como las de la región de sur, siendo las que tienen mayor acción solidaria.

Sin embargo, como señale al inicio, este individualismo cesa cuando se presentan catástrofes naturales como ejemplo, los terremotos de septiembre de 1985 y 2017, en los cuales la ciudadanía en general se unió en una sola para atender aquellos desastres naturales, olvidándose por un momento de sus diferencias ideológicas, partidistas, religiosas y raciales, teniendo como objetivo principal el ayudar a todas y todas a como diera lugar.

Y es que con la actual contingencia, ese espíritu se solidaridad empieza a revivir nuevamente, al menos lo demuestra así la CEMEFI en su sondeo sobre la respuesta de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y las Empresas Socialmente Responsables (ESR) ante el COVID-19, se puede destacar que de las personas encuestadas que dijeron laborar en organizaciones de la sociedad civil, el 59% expresó que desde la organización están siguiendo los comunicados oficiales y las recomendaciones básicas para prevenir el contagio ante la presente crisis del Covid-19. Al mismo tiempo, un 32% expresó estar implementando acciones adicionales (Buenas prácticas y plan de contingencia). Ejemplo de estas acciones adicionales son:

Apoyo a grupos vulnerables

Donaciones de materiales de limpieza

Apoyo logístico a viajeros para que puedan regresar a sus países

Entrega de medicamentos y oferta de servicios a domicilio

Apoyo psicológico por teléfono o medios de comunicación privados

En contraparte, Sobre las medidas extraordinarias que las empresas están implementando en lo laboral, es posible ver que el 57% está siguiendo los comunicados oficiales y las recomendaciones básicas para prevenir el contagio ante la contingencia. No obstante, poco más de un tercio dijo que su empresa ha implementado acciones adicionales. Algunos ejemplos son:

Apoyo a grupos vulnerables de la zona

Donaciones de agua, alimento y apoyo logístico para distribuir medicamentos

Revisiones médicas para sus colaboradores

Adelantar bonos en apoyo a la economía de sus colaboradores

Conformación de brigadas y comités de prevención

También, en las distintas redes sociales empiezan a darse a conocer distintas formas por las cuales los ciudadanos emprenden acciones solidarias con aquellas personas que desafortunadamente la están pasando mal. Un caso en particular es en un mercado ubicado en la ciudad de Oaxaca de Juárez, en donde los locatarios dedicados a vender verduras y frutas, de manera espontánea e improvisada pusieron una pequeña mesa en la cual se puede leer un cartel que dice “Si puedes DONA, si te falta TOMA, que la crisis sea una oportunidad para demostrar solidaridad”.

Esa acción es de aplaudir, sin embargo, también con ello podemos comprobar que efectivamente, la solidaridad colectiva se da solo en momentos de urgencia.

Y no me mal interpreten, no digo que estas acciones deben de menospreciarse, al contrario, deben de reconocerse, pero es aún más urgente que el valor de la solidaridad debe de pernearse permanente en la dimensión humana como en el aspecto social y también profesional.

Este valor humano debe de persistir y arraigarse aún más en el colectivo social de nuestro país, ya que, de ser así, nos será más sencillo afrontar casos como la que estamos viviendo con la actual contingencia o como también el enfrentar y mitigar problemas que aún persisten en nuestro país, como lo son la pobreza, la marginación, la desnutrición e la igualdad de oportunidades. Hagamos de la solidaridad un estilo de vida, inculquémosle a los más pequeños la importancia de aprender ese valor humano y contagiarlo desmesuradamente a través de buenas acciones cotidianas.

Que la solidaridad sea pues, el valor que nos proceda como mexicanas y mexicanos.

 

Twitter @Nemas_V

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